En esa “guerra secreta” hay “bastantes participantes”, la oposición iraní incluida, y “nadie actúa por su cuenta”, detalla Ilan Mizrahi, un veterano del Mossad, la mayor agencia de inteligencia del país. Mizrahi, ex subdirector de la agencia y ex director del Consejo Nacional de Seguridad de Israel, convocó una conferencia de prensa dedicada al caso en un hotel de Jerusalén.
En el marco de esta intervención subrayó que algunos de los episodios de esta confrontación “permanecerán ocultos” para siempre. Definió la situación actual como “algo intermedio entre la guerra y la diplomacia, algo que puede desembocar en guerra abierta pero mantiene abiertas vías de contacto más o menos encubiertas”.
El científico iraní Mustafá Ahmadi Roshan, profesor de la Universidad Tecnológica de Teherán, murió el 11 de enero al explotar una bomba adosada a su coche. Se dedicaba a supervisar la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, en la provincia iraní de Isfahan, un elemento clave en el controvertido programa nuclear de Teherán. El atentado tuvo lugar un día después de que el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) confirmara que otra planta nuclear iraní, la de Fodrow, empezó a producir uranio enriquecido al 20%.
A pesar de que para la fabricación de armas nucleares se necesita el uranio enriquecido hasta un 93,5% y de que el propio OIEA precisó que el uranio se enriquece bajo su supervisión, Estados Unidos calificó el hecho como una nueva escalada por parte de Teherán en las violaciones de las obligaciones contraídas bajo las resoluciones de la ONU.
La República Islámica atribuye a Israel la responsabilidad por el asesinato del científico. El Estado judío no ofreció una respuesta oficial. La Casa Blanca, por su parte, comentó que “condena con fuerza este acto de violencia (…) como cualquier atentado contra una persona inocente y niega categóricamente cualquier implicación en esta muerte” y expresó sus condolencias a la familia del científico fallecido.
Sin embargo, en este contexto cabe mencionar el comentario que hizo a mediados de noviembre uno de los candidatos republicanos a la presidencia, el ex senador Rick Santorum. “De vez en cuando encuentran muertos a científicos que trabajan en el programa nuclear de Irán (…). Espero que EE. UU. esté involucrado [en todas estas operaciones]. Espero que en nuestras operaciones secretas demos todos los pasos necesarios para que el programa nuclear de Irán no avance. Pienso que tenemos que enviar un mensaje muy claro: si eres un científico de Rusia o de Corea del Norte y vas a participar en un programa nuclear para diseñar una bomba para Irán, no estarás a salvo”, aseguró.
(Con información de RT)
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