Lo mismo sucedió con la prensa internacional cuando Venezuela se preparaba para elegir a los integrantes del Congreso, en los comicios del 6 de diciembre. Debido a que acompañaba al Dr. Leonel Fernández, como parte de una misión electoral de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), algunos amigos llegaron a bromear diciendo que me pusiera un chaleco antibalas para protegerme.
Claro que era una expresión figurada por las noticias alarmantes de la prensa internacional. Desde el exterior parecía así por lo que publicaba El País, periódico español, y CNN, cadena de televisión norteamericana. Empero, en Venezuela no hubo un solo muerto, ni presos o ciudadanos atropellados.
Como se sabe, el proceso electoral venezolano fue transparente y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), gobernante, perdió las elecciones y así lo reconoció de inmediato por declaraciones dadas por el presidente Nicolás Maduro.
En Venezuela las fuerzas progresistas perdieron las elecciones por la crisis económica que sacude ese país; alta inflación, prima del dólar descontrolada, escasez de renglones alimenticios y medicinales y, sobre todo, por la baja en el precio internacional del barril del petróleo.
Estas circunstancias han sido aprovechadas por la derecha venezolana y los sectores conservadores regionales, incluyendo los de EE.UU, para lograr esa derrota electoral; puede asegurarse que la crisis económica derrotó a las fuerzas progresistas gobernantes.
En Brasil la crisis económica es uno de los factores que en este momento sacude a ese país. Los mismos medios de comunicación internacionales mencionados y otros más, centran la crisis política brasileña en los temas de corrupción atribuidos en Petróleo Brasileño (Petrobras) y con Odebrecht.
Internamente en Brasil mueven la población con motivaciones económicas porque es lo que les afecta a los ciudadanos, aunque se aprecia el fuerte respaldo a Lula, quien es en definitiva el blanco de los adversarios del gobierno, y Dilma que es la presidenta del país, ambos del PT, partido oficial de gobierno.
Esa crisis económica tiene su origen en el desbalance financiero mundial y en el hecho de que China está girando su modelo económico para producir más hacia su mercado interno de más de mil 300 millones de habitantes; ese giro demanda de menos commodities o materia prima suramericana, porque además los chinos tienen previsto bajar el crecimiento económico de 11% a 6.8% de su PIB.
Se puede apreciar que los efectos sobre la actividad política que provoca el comportamiento de la economía mundial, ha acentuado el debate político entre fuerzas conservadoras y fuerzas progresistas.
En Venezuela los conservadores desplazaron del poder en el Congreso a los progresistas y en Brasil la lucha está dada para desplazar del gobierno a las fuerzas progresistas, invocando no sólo la crisis económica, sino también la corrupción.
En Brasil Dilma buscó frenar a Lula y lograr reelegirse, cuando dio paso a sometimientos judiciales improcedentes. Ahora la oleada conservadora se mueve contra Lula y, además, contra Dilma; porque en definitiva todo va contra el PT, partido de gobierno del que forman parte los dos, Lula y Dilma. Miremos nosotros los peledeístas hacia Brasil.
(Con información de C El Caribe)
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