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José «Pepe» Mujica: Se puede soñar con un hombre mejor (+ Fotos y Video)

Publicado el 29 enero 2016 en Política,Temas Internacionales

Ser presidente, en todo caso, es sentarse en una esquinita del poder. Ningún presidente del mundo actual puede considerarse dueño del poder.

Por: Yailín Orta, especial para la Mesa Redonda

Sobre su trayectoria política, la situación actual de América Latina, Cuba, Fidel, el Che, la integración regional y otros temas esenciales conversó la Mesa Redonda con el expresidente y actual senador uruguayo José «Pepe» Mujica.

Este amigo entrañable de Cuba, quien regresó recientemente a la Isla, invitado para participar en el programa del premio Casa de las Américas y de la II Conferencia Internacional Con todos y para el bien de todos, sostuvo una entrevista profunda y conmovedora con el director y moderador de este espacio, Randy Alonso, con la que los cubanos pudimos aquilatar la sabiduría que sustenta el peso de su impronta y de su huella en Uruguay en América Latina.

Su mayor deseo fue «volcar algunas reflexiones para este pueblo al que me unen viejos afectos, viejas tradiciones… Si nos tocó ser presidente no tiene mucha importancia, lo que tiene importancia es lo de mañana y lo de pasado», dijo como palabras introductorias de un diálogo que procuramos reproducir íntegramente, por la hondura y valor de sus ideas.

SER PRESIDENTE ES SENTARSE EN UNA ESQUINITA DEL PODER

«Pienso que nuestros pueblos soportan el peso de mucha injusticia a lo largo de muchas décadas de historia, y cuando llegamos avanzamos con un montón de esperanzas y de deseos y logramos algunas cosas y muchas otras nos quedan en el tintero, a cuenta de mayor. Creo que nunca se triunfa totalmente, apenas se suben unos escalones…, y hay que tener humildad estratégica, por eso entiendo que los esfuerzos tienen que ser colectivos,  intergeneracionales y de largo plazo, de largo plazo. Pero naturalmente los hombres tenemos una vida que se nos va y queremos hacer más.

«Lo del poder es complicado. Ser presidente, en todo caso, es sentarse en una esquinita del poder. Ningún presidente del mundo actual puede considerarse dueño del poder. El poder es una cosa mucho más basta, que nos trasciende, en sociedades donde la riqueza está muy concentrada, donde hay una globalización creciente, donde se toman decisiones a miles de kilómetros que después repercuten. Entonces, lo primero es ser un poquito más humilde, y lo segundo: sí, me he sentido oveja negra, y soy oveja negra, porque estoy retobado con las deformaciones que se han dado en la República. Creo que las Repúblicas vinieron a la historia de la humanidad para suscribir que su papel central es que sus gobernantes vivan como vive la mayoría de su pueblo y no la minoría privilegiada. Pero hay una cultura en la que parece que el hombre debe estar rodeado de un soporte material. Discrepo rotundamente, pero sé que mi sociedad y cualquier otra sociedad discrepan conmigo.

«Los presidentes tienen que tener cara de estatua, una gestualidad de señores inmaculados, deben estar rodeados de un boato, deben de ser misteriosos, como en la lejanía, etc. No es culpa de los presidentes, es culpa de ese cortesianismo que tiende a rodear cualquier cosa que tenga poder. Hay como una especie de ínsita adulonería en las sociedades hacia el poder, y eso es un resabio cultural de las sociedades monárquicas y feudales que se nos cuela adentro de la República: alfombra roja… en fin. Toda aquella maqueta de los señores feudales cuando cruzaban el puente cuando salían de cacería y se formaban sus vasallos, quedan como resabios culturales dentro de la República y yo estoy peleado con todo eso. Odio el protocolo y sé que choco, entonces, bueno, hay un choque cultural con la gente. Pero yo estoy al final de mi tranco, con 80 años, no puedo cambiar, y estas cosas no son improvisadas. Hay muchos años de soledad en el calabozo rumeando estas cuestiones.

«Yo también fui un joven presuntuoso, yo también me puse un traje y corbata de moñita y me puse zapatos finos, tuve todo eso, y respeto la chifladura de cualquiera,  pero jamás se me ocurriría ponerme a reglamentar la ropa que debe llevar la gente, si debe llevar corbata, si la lleva larga o corta, me parece que es increíble que eso se pueda discutir hoy en este mundo, pero bueno, parece que en este mundo te tienes que poner una etiqueta. Todavía te ponen ceremonias donde hay que ir vestido formalmente, todavía te ponen todo eso en este mundo».

LA ETERNA LUCHA DEL HOMBRE POR EL PROGRESO

«Yo soy hijo de los escalones más pobres de lo que se puede llamar una clase media incipiente, y viví rodeado y me formé en mi barrio rodeado… Me crié en un lugar donde morían las chacras y venían los solares de la vieja clase obrera de sindicatos anarquistas y gorras de cuero, de los que hacían quintitas con una pala y se pasaban 20 años para hacer una casa de a poco. Esos recuerdos no existen más, ni existe la gorra de cuero, ni las tradiciones libertarias, se fue… pero soy hijo de ese tiempo, y acuné valores y cosas que no me di cuenta, pero que después, cuando fui desarrollando conciencia y cultura, me ayudaron a comprender el mundo, y pertenezco a eso que modernamente se llama izquierda, que merecería otro nombre, porque eso viene de la Revolución francesa para acá, pero eso existió siempre a lo largo de la historia del hombre, existió siempre la actitud solidaria cooperante con el género humano, que no es un invento moderno, es el gestor del esfuerzo civilizatorio, porque la civilización es fruto de la solidaridad intergeneracional.

«Todas las cosas que han sido adelantos sociales de nuestra vida, en algún momento fueron banderas insurreccionales de algunos locos sueltos, desde las jornadas de ocho horas, desde las jubilaciones, etc., etc., y después se incorporaron, y de tal manera, que cuando llegaron regímenes conservadores no pudieron echar para atrás, porque quedaron como escalones del desarrollo humano. Esa es la eterna lucha del hombre por  el progreso».

EL VERDADERO LIDERAZGO

«En estas cuestiones existen dos cosas, dos capítulos importantísimos: gestionar el día a día y cómo marchan las cosas, y eso tiene mucho de tecnología y de compromiso técnico con la realidad, pero no alcanza, la política es también otra cosa. El verdadero liderazgo es aquel que hace pensar o que provoca el pensar, el que llena de interrogantes y, naturalmente, desde el punto de vista nuestro, el que cultiva esperanza.

«El horizonte no puede ser de egoísmo, el horizonte tiene que ser permanentemente la apuesta a una esperanza que tiene que ser creativa y que tiene que ser en el fondo positiva. Ello no quiere decir que lo concretemos a la vuelta de la esquina, pero si vivimos sin esperanza no tiene sentido la vida. Esto supone la lucha por una cultura de compromiso, y una cultura que es una oveja negra en el marco de la cultura en la que vivimos.

LOS VERDADEROS DERROTADOS

«Es probable que con lo que yo le diga mucha gente discrepe, pero mi manera de ver la historia humana es un eterno dilema y una lucha continua entre lo que se puede llamar lo conservador, la cara conservadora de la humanidad, y la cara solidaria de tendencia igualitaria que lleva la propia humanidad. Qué quiero transmitir con esto, quiero transmitir que eso que llamamos izquierda, con el pomposo término moderno, nunca triunfa totalmente, porque tampoco lo que llamamos derecha puede triunfar totalmente. Y es hora de asumir una humildad desde el punto de vista estratégico. Nunca llegamos a un arco de triunfo, y desde el punto de vista de la izquierda podemos decir: está la obra terminada, porque en nuestro propio devenir apuntalamos escalones igualitarios, pero de vez en cuando le prendemos velas a lo conservador porque no podemos escapar de la realidad. Voy a poner un ejemplo, lucho por el trabajo de la gente de mi pueblo como presidente y le tengo que dar ventaja a inversores que vienen de afuera, y lo tengo que hacer porque le tengo que dar trabajo pa` mi gente, pero le estoy dando ventaja a quien tiene muchos recursos, con lo cual estoy ayudando a la concentración de la riqueza, y de ese círculo infernal no puedo salir así como así. Hay que ser consciente de estas cosas. Cuando tengo que salir a buscar inversores afuera, porque tengo que movilizar la economía de mi país y darle trabajo a mi gente, estoy ayudando al enriquecimiento de gente que ya es rica. Esto es lo que quiero transmitir, que no somos tan fuertes como podemos pensar, ni tan independientes.

«A su vez, la gente de la derecha es la más conservadora, y Macri será de derecha o no será, pero, ¿acaso cree que va a poder arrasar con ciertas cosas que están en el progreso social instalado en los trabajadores argentinos? Que se siente a tomar la siesta, porque es imposible, eso está inamovible, es de ahí para adelante. Esa es la lucha humana: nunca triunfamos de nuestro lao, pero tampoco del otro. No tengo todo el tiempo del mundo y este es un tema muy largo y estoy seguro de que va a sorprender a mucha gente, pero por eso los únicos derrotaos son los que bajan los brazos. Derrotaos son los que dejan de luchar. Los que a pesar de perder tienen el coraje de volver a empezar, nunca son derrotaos, pero nunca van a ser triunfadores absolutos».

NO PUDIEMOS TRASCENDER EL ESTADO NACIONAL

«En realidad las políticas de integración han sido mucho más exclamatorias que efectivas, salvo algunas gestualidades solidarias acá, en el Caribe, pero que tampoco pudieron crear complementariedad de carácter económico. Todavía el Estado nacional está muy metido en cada uno de nosotros, en cada una de nuestras culturas, y los gobiernos tienen que administrar su tiempo y la agenda de integración no la abrazamos con la fuerza que hubiera requerido. En realidad si no avanzamos más no es por culpa de la derecha, es por impotencias nuestras. Hay que ser autocríticos. Pudimos y debimos de haber avanzado más. Y no lo hicimos.  Esta discusión la tuve en una mesa importante en Sao Paulo con empresarios, donde no le reproché que fueran capitalistas, no les voy a pedir a poderosos señores burgueses que sean socialistas, lo que les pedía que no salieran a colonizar sino que salieran a buscar aliados, porque por ser los más fuertes de América Latina tenían que buscar en el resto de los países no comérselos, sino buscar aliados para multiplicar las fuerzas en un mundo de empresas transnacionales. Pero no creo que los empresarios vayan a pelear por la integración porque su preocupación central no es llegar a fin de mes para pagar o tener rentabilidad, esa es una cuestión de la política, y la política tiene cortos plazos y tiene respuestas electoras. Entonces cada gobierno está preocupado por cómo le va en las elecciones que vienen.

«Me refiero a que no pudimos trascender el Estado nacional. Aunque hubo fenómenos como Chávez, que soñaban y empujaban el carro mucho más allá. Pero, en primer término: están compartimentadas las universidades de América Latina, y si no comenzamos por integrar la academia y los cerebros, si no integramos la inteligencia nunca vamos a integrar la realidad. Es espantoso que un ingeniero que se educa acá no pueda trabajar allá, todavía tenemos una cantidad de cosas… No tenemos una investigación en común, y perdemos a nuestros hijos  más calificados porque nos los llevan hacia el mundo rico, dependemos en el campo de la investigación del campo del conocimiento y lo poco que hacemos está como parcelado, en fin, hay mucho por delante».

FENÓMENOS MÁS PELIGROSOS

«De todas maneras hay otros fenómenos mucho más peligrosos. Me puedo equivocar, pero tengo la impresión de que aquel sueño que arrancó hace muchos años en Punta del Este, que iba a desembocar con la OMC una liberación progresiva del comercio mundial con reglas comunes, esa época se fue. A cambio de eso asistimos a la aparición de gigantescos bloques, como grandes unidades, como la Comunidad Económica Europea, o como lo que pretende hacer Estados Unidos con el Acuerdo del Pacífico, que más que acuerdo de integración, da la impresión de que son paragolpes para frenar la competitividad china y de ser así corremos el riesgo de que se cree la tensión de largo plazo medio irrespirable en el mundo.

«Hay más de 300 tratados de libre comercio firmados en el mundo y otro tanto discutiéndose, es decir, que lo que menos hay en el mundo es libre comercio. Es una locura. Esto llena la economía mundial de incertidumbre, de barreras y de topetazos, y nos encontramos como postre esta cuestión del petróleo, que amenaza lo poco que tuvimos repuntando para lograr fuentes de energías alternativas que no agredieran el medio ambiente. Se puede hacer todo triste, con esta guerra de petróleo barato. Yo no sé si la conciencia de la gente se da cuenta de lo que está en juego, lo que está en juego… El petróleo barato es una alerta contra el medio ambiente, porque la política de generar energía eléctrica en base al viento, a la luz, queda francamente económicamente amenazada. Y creo que es una verdadera alarma. Con esas incertidumbres, la economía es bastante difícil de prever. No encontraron ningún analista que pronosticara lo que está pasando con el petróleo, tampoco con el oro. Se nos presentan factores que alteran todo».

LA PAZ EN COLOMBIA Y EL PROBLEMA CENTRAL DE NUESTRO TIEMPO

«Desde el primer momento me coloqué del lado de los que apoyaban ese proceso con fuerza por lo siguiente: yo considero que el hombre mientras necesite la guerra sigue viviendo en la prehistoria, y que la explosión tecnológica de este tiempo transforma el recurso guerra en una condena sin misericordia a los más débiles, que directa o indirectamente terminan pagando el costo peor.

«Hay que empezar a desterrar de nuestra conciencia el uso de la guerra, que no significa transformarse en cordero o en beato. Quiero decir que en los Estados y en las sociedades modernas se puede luchar y hay que luchar por el progreso, no es decirle no a la rebeldía, cuando la rebeldía es una zancada histórica y una necesidad del hombre, sino que hay que expresarlo de otra manera y no a través del recurso guerra, porque el recurso guerra se transformó en un recurso manejado por la alta tecnología y por la concentración de capital, en gran medida también depende de la concentración de la riqueza. Hay que luchar por otros caminos, y vaya que existen, vaya que existen…, y aparecen. Y eso requiere una renovación, pero además, hay que insistir con esto, con este dato, la humanidad está gastando dos millones de dólares por minuto en presupuesto militar, semejante despilfarro es el precio que pagamos para no afrontar problemas lacerantes que el hombre tiene. Semejante masa de recursos  nos está diciendo que nunca el hombre tuvo tanto y que nosotros necesitamos una vuelta de tuerca en nuestra conciencia colectiva: pensar un poco más con interés de especie porque estamos atolondraos.

«El problema más central de nuestro tiempo es la impotencia política de administrar los recursos que el hombre tiene hoy, es una civilización sin dirección. Yo sé que ha habido imperios en el mundo en pila, pero por lo menos siempre tuvieron una dirección. Hoy vivimos una civilización que no tiene dirección, sino intereses de mercado por delante que la guía y más nada.

«Hay que tomar medidas de carácter planetario por el cambio planetario, ahí andamos balbuceando y no podemos, tenemos una concentración de la riqueza de carácter escandaloso, pero no le podemos poner impuestos a los ricos, que no saben ni lo qué van a hacer con la plata que tienen. Es una vergüenza humana que sesenta y pico de tipos tengan la mitad de lo que tiene la humanidad, es una vergüenza humana. Pero tenemos paraísos fiscales, debilidad impositiva fiscal, tenemos impotencias políticas y la globalización no es cuento, está presente, en todo lo negativo está presente.  Le cuento una anécdota, esto es para matarse de la risa. Nosotros nos privamos en el Uruguay de hacer una usina a carbón, que era lo más barato en su tiempo, dijimos no, porque agredimos al medio ambiente, pero en Chile inauguran una todos los meses, entonces da risa. Entonces nos dicen que hay que aumentar la competitividad, y con quién, con Bangladesh, que trabajan 12 horas y nadie se preocupa en el mundo si vamos a tener un régimen de horario para trabajar en el mundo entero, me vas a pedir competitividad con condiciones distintas, o me miden la economía con un metro de goma porque es mafia. El dólar se achica o se agranda en su poder adquisitivo, pero es cuestión de los banqueros, ahí medio raro,  abstracto, así me miden la economía. Qué le pasaría a un ciudadano común si va a comprar un paño y tiene un tendero que tiene un metro de goma que se lo agranda o se lo achica, esa es la economía mundial.

«Si políticamente no podemos resolver esos problemas para la humanidad entera, ahí están los verdaderos problemas. El hombre ha llegado a un nivel de carácter civilizatorio que necesita una gobernanza mundial, eso no puede surgir de otro lugar que no sea de macroacuerdos políticos, pero alguien tiene que hacerlos cumplir, y ese es el gran dilema que no resolvemos, que no podemos cumplir, y este es el peligro».

CADA CUAL TIENE DERECHO A SU SER

«Sobre el proceso de normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos me parece que todo lo que sea posible para distender las tensiones, me parece siempre positivo en cualquier lugar de la tierra. Pero en este caso concreto era un caso de empecinamiento que suscribe una de las impotencias del hombre contemporáneo, que está lastimando toda la civilización corriente: ese no poder convivir con cosas diferentes, no respetar la diversidad, no entender que cada cual tiene derecho a su ser, a sus definiciones, a su enamoramiento…

«En el mundo hay que aprender a respetar lo que es distinto, porque en definitiva esa es la única garantía de convivir y de paz posible. Pero si no hay respeto a la diversidad de lo que pueden hacer las naciones, no se puede convivir, es inútil. Se precisa ese respeto para respetar la propia libertad de decisión, para estar de acuerdo de que precisamos libertad. ¿Nos quedamos con la monarquía absoluta? El respeto a esa diversidad me parece una llave de convivencia para la civilización, es avanzar en el sentido civilizatorio.

«Si alguno piensa que la democracia representativa se puede exportar a palo o que la democracia representativa es el fruto de la maduración de la economía mercado, se estrella con respecto a la realidad. La realidad te dice otra cosa. Y hay formas de democracia, que no es un invento moderno. La democracia es más vieja que el agujero al mate. Hay democracia indígena, ha habido democracia en los pueblos más primitivos. Cuando en una aldea aymara se reúnen anualmente y eligen el capanga, es decir, al jefe de la aldea y hacen un balance público, ¿no están ejerciendo democracia?, por favor. Entonces mayor humildad al ver estas cosas.

«La democracia no es solo un régimen institucional, es una filosofía de la vida, crea instituciones, esas son hijas de la historia, de las fuerzas históricas, pero en realidad es una manera de ver la vida y la convivencia entre los seres humanos. Pero si entras arrogante y el capitalismo ha multiplicado la arrogancia, cree que tiene derecho a imponerle a palos a países que tienen criterios feudal su criterio de democracia, y con ese aplastamiento lo único que hace es contribuir a crear los peores fanatismos que puede haber, porque cuando tú aplastas y aplastas, y aplastas sin misericordia, la resistencia que vas a generar va a estar en proporción con el grado de barbarie de ese propio aplastamiento. El fanatismo se empuja hacia el fanatismo cuando no existe la tolerancia y cuando la única respuesta es el aplastamiento, por qué, porque el espíritu de resistencia existe siempre y siempre va a existir. Decía Napoleón: cuando tenga una fortaleza sitiada, hablando en términos tácticos, en realidad lo que más conviene es dejarle una ruta de escape.

«Yo no sé si los afganos tenían un régimen feudal o no feudal, probablemente los señores de la guerra son la expresión de su origen, de su estado civilizatorio, pero si le quiero pasar a esa realidad por arriba engendro un caos peor de lo que había. Hay que apostar a que la cultura y la civilización vayan contagiando y generando sus realidades, pero lo que necesita del garrote para imponerse no es tan democracia, eso antiguamente se llamaba imperialismo. Siempre las causas siniestras tuvieron nombres santificables. Decía Valdivia: nos ganaremos el cielo a lanzadas y cuchilladas, cuando entró en Chile, ¿verdad? Bueno, pero me parece que es un recurso que termina haciéndolo al hombre, y a su historia, más mal que bien».

EQUILIBRIOS REGIONALES

«Un poco un legado de Martí esa lucha por el equilibrio. Martí, que le tocó vivir un tiempo y una vida en un momento histórico donde parecía que el peso norteamericano se volcaba sobre las Antillas, que todavía no terminaban de emerger de su independencia. Tenían pendiente la independencia con España, pero se le venía toda la sensación de que se le venía todo el monstruo  arriba. Le tocó vivir ese tiempo ambivalente. Y se dio cuenta de que el respaldo para el intento de naciones que emergían y que arrancaban tenían que buscarlo en la colectividad latinoamericana o aún en otros intereses.

«Martí pensaba en la relación de Argentina con Gran Bretaña y creía que estaba siendo beneficiosa, pero en realidad necesitaba de un equilibrio. Lo fue a buscar a México, y Porfirio Díaz no se lo pudo dar abiertamente, pero puso plata. Tal vez estableció algo que sería el rumbo de México. Siempre México estuvo, con limitaciones, pero estuvo. Eso quiere decir que un país pequeño tiene que pensar mucho en los equilibrios, los equilibrios regionales y los equilibrios en el mundo, y eso tiene escalas. Yo diría, aquella parte del sur, lo que se llama Mercosur y algunos vecinos más, ya no pueden históricamente renunciar al comercio con China, es imposible. Fuimos a golpear a las puertas de Europa para buscar un platillo alternativo, pero Europa no ha terminado de hacer su propia digestión y está vieja. Europa está envejecida en la cabeza de su liderazgo, y no me refiero a la izquierda. Cuando miro a la derecha no puedo encontrar una cabeza como la de Gaulle, no sé qué le pasa a Europa, pero se siente eso en el mundo. Europa no se ha dado cuenta que por tradición, por cultura, no por distancia geográfica, teníamos mucha herencia europea. Estados Unidos es concurrente. Pa` dónde miramos. Porque lo de China rencaja, hasta ahí.

«Nosotros no creemos que la República Popular China es un santuario de santos, no es eso lo que estamos diciendo, lo que estamos diciendo es que por su peso y sus necesidades económicas tienen una relación económica de carácter determinante con la última reserva de alimentos importante que le queda a la humanidad, que se llama Mercosur, y eso es importantísimo para nuestro intercambio, pero es mala la dependencia de un solo centro en el mundo, pero los otros parecen que no se dan cuenta».

EL CHE NOS DEJÓ MUCHO

«Varios encuentros no, pero algunos sí tuvimos. El primero fue acá, en el teatro Chaplin. Me parece verlo con el pantalón medio arrollado de un lao. Yo era joven todavía, en términos relativos, y el Che decía, como siempre irreverente, porque estaban pasando ciertas cosas en Venezuela, se habían sacado de encima una larga dictadura… Había una avalancha de venezolanos acá, de jóvenes, también de mexicanos. Creo que mexicanos habían venido 500 o 600 a un congreso y yo les pregunté si venían nadando o cómo hacían. Toda la eclosión acá en la Isla era tremenda. Era una época en la que los cubanos te decían oye chico te venimos a buscar a las 3 de la tarde, y te venían a buscar a las 4 de la mañana. Era un hermoso caos lleno de juventud y todos nacientes. Se vendían libros por todas las veredas, por todas las calles. En ese marco, el Che recuerdo que dijo: los compañeros venezolanos son víctimas de no haber establecido un buen paredón a tiempo. No la mandaba a decir el Che.

«Después estuvo en Punta del Este, hicimos una marcha por allá nosotros, unos buenos líos. Nos dejó mucho. Tenía una ironía propia del Río de la Plata, cambió su acento en la manera de hablar, pero siguió conservando esa ironía propia del Río de la Plata, mordaz a veces, de la cual hacía gala. Recuerdo que nos dijo por allá, viendo las playas del Uruguay: A ustedes no se les ocurrirá hacer una Revolución en el verano».

FIDEL ES UNA REFERENCIA

«Fidel debe ser la reliquia viva que queda más importante de la historia acontecida hasta acá, en el mundo entero. Es una referencia, y tiene personas a favor de una parte del mundo y es un símbolo para los adversarios también, pero una figura que gratifica con el género humano».

LA LIBERTAD HAY QUE DEFINIRLA DESDE EL PUNTO DE VISTA PERSONAL

«Nosotros tenemos una vocación natural por la tierra. No por lo que de, en definitiva la vida es tierra organizada biológicamente. No tenemos tierra, la tierra nos tiene a nosotros. Ella va a durar un poco más que nosotros y algún momento nos daremos silencio mineral. Aunque me estoy acercando a la tumba, no tengo creencias religiosas, en todo caso si la tengo adoro la naturaleza, entonces me preguntan, en el Uruguay en tiempo de vacaciones se van a los balnearios, y yo me la paso regando unos arbolitos y jodiendo con un tractor, ahí, revolcando tierra, y dirán: este viejo loco…

«Bueno, la libertad humana es eso, es intentar en el tiempo libre hacer las cosas que a uno lo motivan o le gustan, que no necesariamente son las más redituables, ni nada por el estilo, son las que dan más goce interior en nuestras naturales inclinaciones. Eso es la libertad, esa palabra grandilocuente la libertad, hay que definirla desde el punto de vista personal. Soy libre cuando no soy esclavo de mis necesidades y gasto el tiempo de mi vida en cosas que me gustan. Mientras tengo que trabajar para hacer frente a las necesidades materiales muy frecuentemente no soy libre, estoy cumpliendo con una obligación y si no cumplo con ella, es porque estoy viviendo a costilla de otro que se está jodiendo.  Porque vivir significa imposiciones materiales y cada ser humano tiene que trabajar y aportar, pero la vida no es solo trabajar y aportar. Ese tiempo en el que hago con mi vida lo que quiero, eso es la libertad».

LA «FAMA» NO SE LE SUBE A LA AZOTEA

«Por suerte me agarró viejo y por lo tanto no se me sube a la azotea. Si me hubiera agarrado joven me hubiera creído que soy un fenómeno. Pero yo no tengo la culpa, eso en el fondo lo que expresa es el estado consciente que tiene una franja importante de nuestra humanidad. Que a ellos les llame la atención un presidente sencillo, porque vive con sobriedad, por esto y por esto, tendría que ser lo normal, entonces no es mérito mío, es otra historia lo que hay. Me han dado a mí de chivo emisario para criticar a los otros, aunque no se den cuenta. En Turquía me editaron el libro (Una oveja negra en el poder) pero le cambiaron el título, porque parece que el presidente se mandó a hacer un palacio de mil piezas, qué se yo, es heredero del imperio Otomano, entonces le pusieron un título que tiene que ver con eso, yo no le mandé a poner el título ni me meto con el presidente de Turquía, Dios te libre, no, pero los editores que no son bobos, le pusieron un título que apunta a señalarle: El presidente que no precisa mil piezas, creo que dice el título.

«Es el estado en el que estamos desde el punto de vista de la afectación del sentimiento republicano lo que tiene la gente, porque abajo tenemos  un sentimiento de igualdad. Si tú tienes tres hijos, más o menos de la misma edad, y a uno le llevas un juguete y a los otros no, ¿no tienes un drama? Porque tienen ese sentido de por qué a este y a mí no, te reclaman instintivamente el ejercicio de la igualdad. Cualquier mujer sabe que tiene que demostrar un cariño acompasado sino crea un conflicto. Qué creen, ¿que a lo largo de la historia y de la vida desterramos ese sentimiento de igualdad? Esto es la base de muchísimas frustraciones, la gente siente como una ofensa muchas veces. La desigualdad es la fuente de la rebeldía y del dolor.

«Con la palabra igualdad no quiero establecer igualitarismo, esto no es una cuestión de centímetros o de hacer ladrillos cuadritos, porque la naturaleza es genial y hace que cada ser humano sea solo él. Igualdad significa el respeto a esos derechos de partida y esa conducta de la semejanza para que incluso pueda florecer la diversidad, esa es la cuestión, pero bueno, existen las clases sociales, los sectores, la segmentación y existe el sentimiento profundo de necesidad de igualdad, que es una de las características de la especie. Y existe una cuota de egoísmo en los individuos, porque nos los pone la naturaleza para que luchemos por la vida, pero cómo dominar que ese egoísmo no se transforme en cosas monstruosas en el esfuerzo de la civilización. No hay que considerar que el egoísmo es solo malo o negativo, porque es una herramienta para defender la vida, como el amor, es la herramienta para luchar contra la muerte.

«El egoísmo está como incrustado, viene en el disco duro, nos gobierna. El hombre es el único animal que puede en parte influir sobre su reprogramación, por el recurso civilizatorio. El hombre es el único animal que puede heredar la solidaridad intergeneracional. Es maravillo. Se puede soñar con un hombre mejor a partir de los recursos que tiene. Es el único animal que podría mejorarse a sí mismo, y que lo puede hacer. Los que nos llamamos de izquierda tenemos fe y confianza de que puede cumplir ese proceso. Hay otros que consideran que el hombre es el lobo de sí mismo, es la vieja definición de Hobbes. Creemos que puede ser el lobo, pero a la vez puede ser el salvador de sí mismo, ese es el riesgo de la historia, y no es algo que esté laudada, y no es algo que sea inevitable o fatal».

UN HOMBRE FELIZ

«He pasado muchas amarguras, por lo tanto soy un hombre feliz. Las amarguras me ayudaron a construirme. El hombre aprende más, mucho más, de la adversidad que de la bonanza. La bonanza solo crea gente orgullosa o gente que se cree la película. Y los tropezones, si no te destruyen, te enseñan. Por suerte he tenido una suerte bárbara, y digo por suerte, y tal vez por genética. No la pasé cómoda y llegué a los 80 años. Realmente la vida ha sido muy generosa y mi pueblo es fantástico».

El horizonte no puede ser de egoísmo, el horizonte tiene que ser permanentemente la apuesta a una esperanza que tiene que ser creativa y que tiene que ser en el fondo positiva.

En realidad si no avanzamos más no es por culpa de la derecha, es por impotencias nuestras. Hay que ser autocríticos.

En los Estados y en las sociedades modernas se puede luchar y hay que luchar por el progreso.

La democracia no es solo un régimen institucional, es una filosofía de la vida, crea instituciones, esas son hijas de la historia, de las fuerzas históricas, pero en realidad es una manera de ver la vida y la convivencia entre los seres humanos.


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