Diez años sin que EE.UU alcance sus objetivos en Afganistán
El ataque terrorista a las Torres Gemelas funcionó como una perfecta excusa. Los más de 3.000 muertos dieron pie a la supuesta venganza. Bush sacó allí patente de “patriota”, junto toda la runfla militarista: Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Colin Powell, Condoleezza Rice y otros halcones, con perdón de estos pájaros. La justificación de esa invasión lucía más o menos coherente. Washington decía: pedimos al mulá Omar que nos entregue la cabeza de Osama Bin Laden y nos dijo que no.