Mesa Redonda: Transformaciones asociadas al sistema bancario-financiero

Las transformaciones previstas para el sistema bancario y financiero cubano avanzan de manera gradual, con un cronograma de implementación que busca recuperar la funcionalidad de las instituciones bancarias, ampliar y mejorar sus servicios y fortalecer la credibilidad en el sistema, explicó este martes Juana Lilia Delgado Portal, ministra presidenta del Banco Central de Cuba (BCC), durante la Mesa Redonda.
La funcionaria señaló que el sistema bancario está incluido en el eje temático 11 de las transformaciones que se desarrollan en el país, uno de los más amplios y, al mismo tiempo, de mayor transversalidad, debido a sus vínculos con prácticamente todos los ámbitos de la economía.
“Son grandes los desafíos para el sistema bancario financiero”, afirmó Delgado Portal, quien identificó como una de las principales prioridades apoyar el resto de las transformaciones y, particularmente, contribuir al funcionamiento de la actividad económica nacional.
En ese propósito, el sistema bancario debe desempeñar funciones esenciales como otorgar créditos, facilitar los canales para cobrar y pagar, generar nuevos productos y servicios de acuerdo con las necesidades de los clientes y ampliar el acceso y la calidad de los servicios bancarios.
La ministra presidenta reconoció que precisamente la calidad de esos servicios constituye hoy una de las principales preocupaciones de la población y de los actores económicos. Por ello, entre las transformaciones en marcha se encuentran acciones encaminadas a reducir las colas y la presencialidad en las sucursales mediante el desarrollo de productos digitales, simplificar procesos, facilitar el acceso al efectivo y promover un mayor uso de las cuentas bancarias.
El objetivo, explicó, es que las cuentas puedan utilizarse de manera más efectiva para pagar y gestionar los recursos tanto de los negocios como de las personas naturales.
De acuerdo con Delgado Portal, se trata de recuperar el papel de los bancos en la economía y, para ello, resulta necesario restablecer la funcionalidad del sistema bancario en ámbitos como los pagos, el crédito, las operaciones externas y la atención a los diferentes segmentos de clientes: actores estatales, actores económicos no estatales, personas naturales y jubilados, entre otros.
La actualización del sistema supone también ampliar su alcance y posibilitar el acceso de nuevos actores, dentro de un proceso que, según explicó, implica transformaciones profundas en la manera en que funciona el sistema bancario y financiero.
Recuperar las funciones del peso cubano
Uno de los objetivos centrales planteados por el Banco Central es recuperar la funcionalidad de la moneda nacional y devolver al peso cubano una mayor utilidad dentro de la economía.
Delgado Portal explicó que esto implica restablecer sus funciones como medio de pago y de cambio, de modo que pueda utilizarse para realizar operaciones, adquirir bienes y servicios y cumplir obligaciones; como unidad de cuenta, para expresar y comparar precios, costos e ingresos; y como reserva de valor.
En este último caso, señaló la necesidad de recuperar el atractivo del ahorro en pesos cubanos para la población, a partir de la revisión de las tasas de interés asociadas a los productos de ahorro.
La recuperación de esas funciones, precisó, está estrechamente vinculada con el proceso de recuperación de los equilibrios macroeconómicos que desarrolla el país.
A la par, el sistema debe avanzar hacia reglas más claras de funcionamiento, mayor previsibilidad y credibilidad, elementos considerados esenciales para que las instituciones financieras puedan desempeñar adecuadamente su papel en la economía.
20 transformaciones agrupadas en cuatro frentes
La ministra presidenta explicó que el eje temático 11 comprende 20 transformaciones, y mantiene vínculos con 17 de los 23 ejes temáticos definidos en este proceso, lo que evidencia su carácter transversal.
Estas transformaciones fueron agrupadas por el Banco Central en cuatro grandes frentes.
El primero está relacionado con la apertura y capitalización del sistema bancario. En este ámbito, incrementar el capital de los bancos constituye, de acuerdo con Delgado Portal, una de las transformaciones relevantes para recuperar la estabilidad del sistema financiero y mejorar sus capacidades para prestar servicios.
La apertura permitiría, además, captar capital por vías alternativas a las existentes actualmente y ampliar la participación de diferentes actores en el sistema, incluidos capitales privados, extranjeros y nacionales.
El segundo frente corresponde al crédito, el ahorro y el financiamiento, áreas consideradas fundamentales para que los bancos recuperen un papel más relevante en el proceso de transformación económica.
La funcionaria subrayó la necesidad de fortalecer las capacidades de las instituciones para otorgar préstamos y captar los ahorros de la población y de los diferentes actores económicos. De esa manera, los bancos podrían mejorar su función de intermediación financiera y contribuir a canalizar hacia la economía recursos necesarios para el desarrollo.
El tercer frente está asociado con la innovación, los pagos y los nuevos canales de servicios.
En este punto, la transformación digital ocupa un lugar central, con el propósito de conseguir operaciones y servicios más accesibles y ágiles. La relevancia de este proceso, explicó Delgado Portal, está relacionada con el hecho de que las transacciones económicas terminan teniendo una dimensión bancaria o financiera, por lo que la innovación constituye uno de los pilares de la transformación del sistema.
El cuarto frente comprende el mercado cambiario y las remesas
La intención es crear mecanismos que permitan canalizar mediante vías financieras seguras determinados flujos que actualmente se realizan fuera del sistema bancario. Esto, a su vez, debe contribuir a fortalecer la funcionalidad y convertibilidad de la moneda nacional.
Según la titular del Banco Central, las transformaciones previstas buscan responder directamente a algunas de las principales preocupaciones de la población y de los actores económicos, desde el acceso al efectivo y la reducción de la presencialidad hasta la disponibilidad de créditos, el ahorro, los pagos y el funcionamiento de la moneda nacional.
Se trata, concluyó, de un proceso gradual que deberá conducir a un sistema bancario y financiero con mayores capacidades, nuevos participantes, más servicios y una relación más coherente con las necesidades de la economía y sus clientes.
Un sistema más amplio, especializado y capitalizado
Para Alberto Javier Quiñones Betancourt, vicepresidente del Banco Central de Cuba, las transformaciones deben conducir a un sistema bancario y financiero moderno y ágil, capaz de responder a las necesidades de los diferentes actores económicos y de las personas naturales.
El funcionario insistió en que los cuatro frentes identificados por el Banco Central no pueden analizarse de manera aislada. Existe, explicó, un alto nivel de integración entre ellos, pues todos deben contribuir a modernizar el sistema y adecuarlo a las necesidades que tendrá la economía cubana en el presente, el mediano y el largo plazo.
En el primer frente, referido a la apertura y capitalización, se proyecta un sistema bancario y financiero más amplio y diverso, en el que, además de las instituciones existentes, puedan incorporarse nuevos participantes, incluidos bancos e instituciones financieras con capital estatal, privado y extranjero.
Quiñones Betancourt puso como ejemplo el Banco de Desarrollo y Fomento Agrícola, cuya creación se encuentra en sus etapas finales. La nueva institución estará especializada en atender las necesidades de financiamiento de la actividad agrícola, particularmente la producción de alimentos, aunque podrá desarrollar otras funciones vinculadas con el fomento de la agricultura.
La aparición de instituciones especializadas, explicó, permitirá diseñar productos y servicios dirigidos a sectores específicos de la economía, algo que resulta más difícil de alcanzar dentro del espectro amplio de servicios de la banca comercial actual.
El vicepresidente del BCC destacó además que la inversión no supone únicamente la entrada de capital. También puede aportar nuevas tecnologías, formas de gestión y conocimientos, elementos que pueden contribuir a dinamizar el sistema financiero, elevar su capacidad tecnológica y favorecer una mayor especialización y diversidad de servicios.
La apertura, precisó, no significa ausencia de regulación. Los nuevos participantes deberán someterse a las normas establecidas por el Banco Central de Cuba, presentar la documentación requerida y obtener una licencia antes de comenzar sus operaciones. Una vez autorizados, estarán sujetos a los mecanismos de supervisión establecidos por el organismo rector del sistema bancario y financiero.
En paralelo, se trabaja en la revisión de las normas vigentes y de las necesidades de capital de las instituciones bancarias existentes, pues, como había explicado la ministra presidenta del BCC, la capitalización constituye una condición para dotarlas de mayor capacidad y permitirles responder a los desafíos de la economía.
Crédito y ahorro: hacia productos más ajustados a las necesidades
El segundo frente está relacionado con el crédito, el ahorro y el financiamiento.
Quiñones Betancourt reconoció que el sistema actual no refleja suficientemente la diversidad de actores y necesidades que existen en la economía cubana. Por ello, se busca avanzar hacia una oferta de financiamiento más diversificada, capaz de responder a las particularidades de cada sector.
Entre los ejemplos mencionados estuvo nuevamente la actividad agrícola, debido a su importancia para incrementar la producción de alimentos. El propósito es que las instituciones bancarias no se limiten a entregar financiamiento, sino que puedan convertirse también en asesores financieros de las entidades, tanto estatales como privadas o de capital extranjero.
“Tenemos que ir a buscar cómo nosotros podemos dinamizar esa economía dando servicio basado en el financiamiento, basado en el crédito, pero que también respondan a las necesidades de ese sector específico”, explicó.
Otro componente fundamental es el estímulo al ahorro. Para ello, el Banco Central prepara un nuevo mecanismo de gestión de las tasas de interés, que será “más financiero y menos administrativo” que el utilizado actualmente.
El cambio otorgaría a los bancos comerciales mayor autonomía para definir sus ofertas en función de las condiciones del mercado y de las necesidades de sus clientes. De esta manera, las tasas podrían diferenciarse entre instituciones, favoreciendo una competencia orientada a captar recursos y posteriormente colocarlos mediante el crédito.
El objetivo es establecer una relación más dinámica entre la captación de recursos de la población y su utilización para financiar la actividad económica.
El vicepresidente del BCC señaló que Cuba necesita recuperar una mayor utilización del crédito tanto por parte de los actores económicos como de las personas naturales. En este último caso, recordó que ya existen determinadas modalidades de financiamiento y mencionó particularmente los créditos para la adquisición de fuentes renovables de energía.
Explicó que la banca comercial ofrece actualmente créditos a personas naturales para adquirir estas tecnologías y que se trabaja para hacer esos mecanismos más ágiles, rápidos e interactivos.
También adelantó que se trabaja en otros servicios destinados directamente a la población, entre ellos el crédito al consumo, cuyos detalles serán informados posteriormente, una vez que estén disponibles.
Garantías y educación financiera
Dentro del proceso de transformación del crédito aparece otro asunto considerado determinante: las garantías.
El funcionario explicó que el sistema necesita ampliar las modalidades de garantía disponibles para facilitar el acceso al financiamiento, sin desconocer el marco establecido por la Constitución y las normas cubanas.
“Hay muchas cosas que hacer con la garantía. Las hemos identificado, las estamos analizando, las estamos evaluando”, afirmó.
En este punto vinculó las transformaciones con la necesidad de elevar la educación financiera de la población. A su juicio, comprender mejor conceptos y mecanismos financieros permitirá que la sociedad pueda interactuar de manera más efectiva con las nuevas posibilidades que ofrecerá el sistema.
Menos sucursales, más servicios
Para Quiñones Betancourt, la innovación y la tecnología constituyen la columna vertebral del proceso de modernización bancaria.
La ampliación del sistema, aclaró, no significa necesariamente construir más sucursales. Por el contrario, implica desarrollar más servicios y productos que permitan reducir la presencialidad y trasladar operaciones que hoy se realizan en las oficinas bancarias hacia los teléfonos y otros canales digitales.
La pregunta, resumió, es cómo llevar a la vida cotidiana de las personas trámites y servicios que actualmente requieren acudir físicamente al banco.
En este escenario aparecen nuevas figuras vinculadas con las tecnologías financieras, conocidas internacionalmente como fintechs. Según explicó, estas entidades utilizan herramientas tecnológicas para ofrecer servicios financieros y tendrán una regulación diferenciada de la aplicable a un banco o a una institución financiera tradicional.
También se trabaja en la actualización de las regulaciones relacionadas con el uso de las criptomonedas. El funcionario informó que existe una propuesta en fase final, elaborada a partir de estudios y del intercambio con otros países que han desarrollado este tipo de operaciones.
La actualización busca establecer un marco más flexible para determinadas licencias y autorizaciones, al tiempo que refuerza la supervisión sobre las plataformas que sean aprobadas.
A estas transformaciones se suma el desarrollo de proyectos vinculados con la inteligencia artificial, como parte de la estrategia de transformación digital del sistema bancario y financiero.
Mercado cambiario y nuevas plataformas
El cuarto frente está relacionado con uno de los asuntos de mayor complejidad para la economía cubana: el mercado cambiario.
Quiñones Betancourt señaló que el país necesita un mercado de divisas más eficaz, eficiente y seguro, capaz de contribuir a que los recursos en moneda extranjera tengan una utilización más efectiva dentro de la economía.
Uno de los componentes más visibles de esta transformación es la incorporación de casas de cambio privadas.
El vicepresidente del BCC recordó que ya funciona la primera de estas instituciones, ubicada en Santa Clara, Villa Clara, y que el Banco Central ha supervisado su funcionamiento y ha ido adecuando las normas correspondientes. Además, existen otras solicitudes para la creación de entidades similares.
Sin embargo, aclaró que las casas de cambio privadas constituyen solamente una parte de una transformación mucho más amplia del mercado cambiario.
En este ámbito también se prevén nuevas soluciones para las remesas, con operaciones digitales que permitan mejorar aspectos como la rapidez, la agilidad y los costos. Según explicó, ya existen instituciones financieras que han comenzado a incorporar estos servicios y se preparan nuevas plataformas.
Entre las iniciativas mencionadas figura una plataforma digital para la subasta de divisas, en la que podrán participar las personas interesadas en estas operaciones.
Estas herramientas, precisó, serán introducidas de manera gradual mediante proyectos piloto, como parte del proceso de creación de una nueva infraestructura para el sistema bancario y financiero cubano.
De esta forma, los cuatro frentes —apertura y capitalización; crédito, ahorro y financiamiento; innovación y nuevos canales; y mercado cambiario y remesas— se articulan dentro de una misma estrategia: construir un sistema capaz de acompañar las transformaciones de la economía, ampliar las opciones para sus diferentes actores y ofrecer a la población servicios bancarios más accesibles y eficientes.
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