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La agenda internacional del binomio población y desarrollo

15 Septiembre 2014 Haga un comentario

Por Yailin Orta Rivera, especial para la Mesa Redonda

Fotos de Roberto Garaicoa

Cuba ha sido antes y después de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo —celebrada en El Cairo, en 1994— un aliado cardinal para el Fondo de Población de las Naciones Unidas, en un contexto global caracterizado por crisis económicas sostenidas en países de desarrollo medio y desarrollados, así como en medio de una realidad mundial marcada por desafíos demográficos, tales como envejecimiento, migraciones, e igualdad de géneros, entre otros.

La llamada Agenda de El Cairo (plan de acción que fijó posiciones y referencias para posturas posteriores) es, sin duda, de los acuerdos internacionales más relevantes desde el punto de vista de una propuesta de desarrollo. En el 2000, en la Cumbre del Milenio, también quedaron fijados los objetivos y las metas hasta el 2015.

En la Mesa Redonda de este lunes se reconoció que tales metas representan el compromiso de todas las naciones por reducir la pobreza y el hambre, disminuir las enfermedades, la inequidad entre los sexos, enfrentar la falta de educación, la falta de acceso a agua y saneamiento y detener la degradación ambiental.

La Agenda de Desarrollo 2015 contempla que la igualdad de género y los derechos sexuales y reproductivos son centrales para eliminar la pobreza extrema, asegurar la cohesión social y la sustentabilidad económica, social y ambiental. Además,  la salud y derechos sexuales y reproductivos estimulan el desarrollo económico inclusivo, y de que para el desarrollo sustentable resulta esencial evaluar, anticipar y planificar en función de la dinámica poblacional.

La Doctora Mayda Álvarez explicó que 20 años después del encuentro en El Cairo, Cuba exhibe resultados en población y desarrollo, y en el trabajo integral con la familia. Al tiempo que añadió que el Programa de acción del Cairo y la Conferencia de Montevideo  fijaron  pautas para  el fomento de la autonomía de la mujer, por la necesidad de eliminar las desigualdades no solo en la reproducción o sexuales, sino de tipo económicas, políticas, sociales, de  salud, etc.

En la Agenda de Desarrollo, dijo, existe un  capítulo dedicado a la familia y a la igualdad entre hombres y mujeres, que consta de tres acápites que refrendan el empoderamiento de la mujer, otro dedicado a las niñas y otro a la responsabilidad de los hombres. También hace referencia a la eliminación de la pobreza, sobre todo a la feminización de la pobreza; y a la autonomía económica, física, y de acceso a la toma de decisiones.

Argumentó que en este documento se señala la importancia de atenuar la sobrecarga doméstica y el impacto de esto en la salud de la mujer, al tiempo que se trata la importancia de la responsabilidad compartida, y de la responsabilidad familiar. En este sentido, se alude a la licencia materna y paterna , esta última se aplica en Cuba desde el año 2013; al establecimiento de guarderías , y a otras reservas que existen.

Los panelistas sostuvieron que Cuba está adelantada en la aplicación de políticas que concretan estos acuerdos internacionales. “Dentro del país, sostuvo la experta, se elimina la desigualdad entre el hombre y la mujer, existe voluntad política y es fundamental el protagonismo de la FMC”.

La Doctora Mayda Álvarez mencionó que el número de mujeres profesionales ilustra los logros alcanzados. Existe acceso al empleo y a los espacios públicos, y se trabaja en las comunidades con gran protagonismo femenino. Igualmente, se fomenta el respeto a los derechos sexuales y reproductivos, entendiéndose la sexualidad como derecho de plenitud humana, lo cual se refrenda en el Programa de Educación Sexual. Mencionó que existen posibilidades amplias de decidir el número y espaciamiento de hijos. Así como las mujeres tienen acceso a la toma de decisiones generales.

En el espacio radiotelevisivo se recordó que Vilma Espín presidió la delegación cubana a la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo celebrada en el Cairo, lo que igualmente reconoció el papel de la mujer y de la FMC en Cuba, y toda su labor desplegada en función de dignificar a la mujer cubana.

La máster Norma Goicochea precisó que Cuba llegó al Cairo con metas cumplidas, lo que no sucedió de igual manera con el resto del mundo, donde la pobreza era depauperante, y sobre todo la feminización de este flagelo. “En materia de educación, salud, agua, saneamiento… Cuba iba con una gran ventaja con relación al resto de muchos países”.

Añadió que para que se cumpla el plan de acción existe una Comisión internacional que sigue el proceso intergubernamental y un grupo de trabajo de alto nivel sobre la conferencia, integrado por 26 líderes eminentes. En Cuba fue seleccionada por el Instituto de Planificación Familiar y el Fondo de Población de Naciones Unidas la máster Mariela Castro Espín, por su descollante papel en este sentido y por los resultados del país. Se dio a conocer que durante una reunión en Indonesia, dos integrantes del Cenesex  expusieron la postura de nuestro archipiélago sobre el tema.

Los expertos ahondaron en que sobre el programa internacional que se aplica en el contexto de las realidades de cada nación, se reconoce a la mujer y su papel en el desarrollo y la sociedad. En el caso de Cuba, se hace referencia a la situación que enfrenta el país con más de 50 años de bloqueo y su impacto en la familia.

El Doctor Juan Carlos Alfonso Fraga insistió en el necesario equilibrio entre población y desarrollo, sobre todo económico, para impactar en el resto de los ámbitos. “Es importante definir lo que se requiere alcanzar y lo que requiere la humanidad”.

Mientras, la Doctora Mayda Álvarez hizo alusión a que El Cairo se centró en la mujer y la familia, y el encuentro de Montevideo en el respeto a la cultura y lo que deben hacer los gobiernos para lograr niveles de desarrollo en la población.

Dentro de las prioridades en los países de Latinoamérica están el empoderamiento económico y político de la mujer, la compensación del trabajo doméstico, trabajar en contra de la violencia de género, lograr mayor respeto a los derechos sexuales y reproductivos, la transversalización de políticas con visión de género, eliminar estereotipos y concepciones patriarcales y desarrollar institucionalidad de género.

Las analistas enfatizaron que los procesos progresistas que se suceden en América Latina ofrecen una plataforma más favorable para impulsar medidas a favor del desarrollo de las poblaciones que impactan favorablemente en la mujer.

Por su parte, Norma Goicochea  argumentó que de cara al futuro hay un elemento esencial que contribuirá a implementar el programa de acción: la real voluntad política de los gobiernos para el fortalecimiento de la cooperación internacional en función del desarrollo.

En la Mesa Redonda se conocieron detalles del Informe de Cuba a la ONU sobre el cumplimiento en estas dos décadas de los acuerdos de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, celebrada en el Cairo en 1994.

La Doctora Mayda Álvarez explicó que 20 años después del encuentro en El Cairo, Cuba exhibe resultados en población y desarrollo, y en el trabajo integral con la familia.

Los panelistas sostuvieron que Cuba está adelantada en la aplicación de políticas que concretan estos acuerdos internacionales.

La máster Norma Goicochea precisó que Cuba llegó al Cairo con metas cumplidas, lo que no sucedió de igual manera con el resto del mundo, donde la pobreza era depauperante, y sobre todo la feminización de este flagelo.

El Doctor Juan Carlos Alfonso Fraga insistió en el necesario equilibrio entre población y desarrollo, sobre todo económico, para impactar en el resto de los ámbitos.

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