En La Habana, una verdadera educación

Tomado de Campus Progress
Traducido por Geleny Ramos, de
Cubadebate

Estudiantes entrando a la Universidad de La HabanaCuba y los EEUU tienen una relación como mínimo problemática. La nación insular fue alguna vez una colonia de facto de los EEUU, desde que obtuvo su independencia de España en 1898, hasta la Revolución de 1959, liderada por un volcánico joven abogado que se volvió guerrillero llamado Fidel Castro. En las décadas transcurridas desde entonces, Cuba ha enfrentado varias veces la ira de los EEUU, primero con la nacionalización de las corporaciones estadounidenses, que llevaron a una invasión, una crisis nuclear a duras penas evitada, y una política de aislamiento económico y diplomático que perdura hasta nuestros días.

Basta decir que no ha sido fácil para los ciudadanos cubanos y estadounidenses (algunos cubanos, que viven en los EEUU, se sienten insultados por no ser incluidos en la definición de “estadounidenses”) llegar a conocerse. Bajo las actuales leyes estadounidenses, es ilegal que los ciudadanos estadounidenses viajen a Cuba, excepto algunos pocos casos muy específicos.

Uno de esos casos es la licencia académica. Ahora mismo, pequeños grupos de estudiantes estadounidenses deambulan por las calles de La Habana, recibiendo clases, asistiendo a conciertos, comiendo en pizzerías cubanas, y paseando por el malecón, la ruta turística que recorre la costa del estrecho de la Florida.

Anasa Hicks había tenido en mente durante años viajar a Cuba. Siendo aún estudiante de 4to año de pre universitario en los suburbios de Detroit, Hicks supo que la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill, había ofrecido una oportunidad para estudiar en la isla desde el año 2004. “Básicamente decidí que si me iba a Carolina del Norte, me iría a estudiar a Cuba”, dice. Hicks está ahora en 2do año y está cursando un semestre en la Universidad de La Habana con otros 13 estudiantes de su escuela.

Gina Bruno viene de New Jersey, el estado con la mayor concentración de cubanos estadounidenses además de La Florida. “Toda mi  vida he estado en contacto con personas que tienen fuertes sentimientos hacia Cuba”, dice. El programa de la Universidad de Carolina del Norte era la oportunidad de ver el país con sus propios ojos.

Los sueños de Peter Posada con la academia de La Habana eran más cercanos a sus orígenes. “Mi padre nació en La Habana el mes siguiente de que Castro asumiera el poder”, dice. Sin embargo, luego que el abuelo de Posada fuera llevado a prisión  por el gobierno revolucionario en 1969, su papá salió de la isla. “Mi herencia es técnicamente cubana”, dice, “pero nunca he entendido realmente lo que quiere decir ser cubano”. Aquí con 8 colegas estudiantes de Burlington College, Posada dice que está en La Habana para comprender mejor sus raíces.

Hoy, La Universidad de La Habana- la más antigua institución de educación superior en Cuba- colabora con 12 escuelas de estudios superiores y universidades en Norteamérica para promover programas de estudio en el extranjero,  9 de estos programas provienen de escuelas de los EEUU.

Las sociedades comenzaron en el año 2000 con el Instituto de Estudios en el Extranjero. En el último año académico, la Universidad de La Habana recibió a cerca de 100 estudiantes extranjeros.

El intercambio cultural ha dado a los estudiantes una oportunidad única para sumergirse en una nación que solo pocos tienen la oportunidad de visitar. Hicks dice que su experiencia más memorable hasta ahora ha sido asistir a una presentación de Los Aldeanos, en la cual los fanáticos del más conocido grupo cubano de Hip Hop abarrotaron de tal forma el recinto, que ella tuvo que disfrutar el concierto desde el techo de un edificio cercano. “Fue tan bueno”, dice, “la gente estaba realmente disfrutándolo- tanto como para estar en el techo de un edificio esperando por la actuación”.

Menos emocionante –pero igualmente característico de la vida en Cuba- fue la experiencia de Posada: esperando en una cola de racionamiento. “Yo soy fanático del pan”, dice. “La cola abarcaba literalmente 2 cuadras, y pregunté, “¿vale la pena?, pero tenía mucha hambre.”

En 2004, la Universidad de La Habana tenía sociedades con 9 escuelas de estudios superiores de los EEUU. De acuerdo con Brita Doyle,  asesora para el programa de estudios en el extranjero para el programa de Cuba en la American University, “había más de 200 programas educacionales de los EEUU operando en Cuba”, simultáneamente. Dijo Doyle en un correo electrónico que esta cifra incluía una gran cantidad de programas más cortos, incluidos cursos de verano, recesos alternativos, etc.

Sin embargo, el 2004 trajo consigo una radicalización de la política hacia Cuba por parte del gobierno de George W. Bush. Bush fortaleció las regulaciones relacionadas con los estudios en el exterior, requiriendo que los programas tengan al menos 10 semanas de duración, y diciendo a las universidades que solo pueden enviar a estudiantes que sean matrícula oficial en ellas, no cualquier tipo de estudiante de tránsito o invitado.

Según Doyle, las nuevas restricciones tuvieron un inmenso impacto en los intercambios educacionales con Cuba. “La mayoría de los programas tuvieron que cerrar porque no cumplían con los nuevos requerimientos”, explica ella. En las consecuencias inmediatas de los cambios en la política, Doyle estima que solo 3 ó 4 programas quedaron en pie. Sin embargo, las cosas se han venido restableciendo en los últimos años. Este semestre, la Universidad de La Habana está albergando a un total de 62 estudiantes provenientes de 9 escuelas de los EEUU.

El resurgimiento de estos programas académicos ha dado a los jóvenes la oportunidad de llegar a conocer un país que ha sido descrito en los EEUU con la mayor polémica. “Lo que unos escucha en los EEUU es muy diferente de lo que realmente sucede”, dice Alyssa Vasquez, estudiante de 2do años de la American University. “Hay mucha más apertura aquí de la que yo imaginé”.

Tiene sentido que para la mayoría de los estudiantes extranjeros, la experiencia en Cuba haya tenido una sorpresa. “Yo como que tenía el criterio tonto de que los únicos carros que encontraría en Cuba serían Chevys y Fords de los años 50″, comenta Bruno. “Me sorprendió realmente el hecho de que la mayoría de los carros son más modernos”. Aún si, dice ella, muchos de estos carros más modernos pertenecen al gobierno cubano.

“Lo que realmente me llamó la atención es la falta de pobreza. Yo he viajado a Lima, Perú, y estuve un tiempo en México”, dice. “En esos lugares, uno encuentra en todas partes personas pidiendo dinero. Eso es algo que simplemente no se ve aquí. Realmente me tomó desprevenida“.

Además de cambiar sus propias concepciones equivocadas, los 62 estudiantes estadounidenses que se encuentran actualmente en Cuba podrían estar ayudando a suavizar las relaciones entre ambos países. “Las personas en Cuba adoran a las personas estadounidenses; son los gobiernos los que no ligan”, dice Vázquez. “Nosotros estamos participando en su sistema educacional; estamos aprendiendo de ellos. Lo que llevemos de vuelta a los EEUU definitivamente servirá de mucho”.

Mientras tanto, los estudiantes están agradecidos por lo que han aprendido. “Venir aquí solo ha demostrado que definitivamente Cuba es uno de esos países que uno tiene que ver con sus propios ojos“, dice Bruno.

Chris Lewis es escritor para el Campus Progress. Actualmente está estudiando en la Universidad de La Habana como parte de un programa de intercambio de la American University.

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