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Obama arremete contra el Estado Islámico pero ¿sin el Congreso?

10 Septiembre 2014 Haga un comentario

Barack Obama está dispuesto a actuar contra el Estado Islámico (EI) sin el apoyo del Congreso. El presidente de Estados Unidos comunicó este martes a los líderes de la Cámara de Representantes y el Senado que su plan de acción contra el grupo yihadista no requiere de aprobación parlamentaria. “El presidente les dijo a los líderes que tiene la autorización que necesita para tomar acción contra el EI de acuerdo con la misión que expondrá mañana [miércoles en un discurso] por la noche”, informó la Casa Blanca en un comunicado tras la reunión entre el presidente demócrata y los líderes de ambas cámaras. La nueva estrategia pasa por intensificar la operación militar en Irak para pasar a la ofensiva contra los yihadistas en el norte y oeste del país, pero también podría alcanzar suelo sirio. Según informa The New York Times, citando fuentes de la Administración, Obama está listo para autorizar ataques aéreos contra el EI en Siria.

La proximidad de las elecciones legislativas el próximo noviembre hacen que un voto en el Capitolio no sea lo más deseado por nadie. Tanto los líderes demócratas en el Senado como los republicanos en la Cámara prefieren obviar un voto que autorice el uso de la fuerza ya que las consecuencias de cara al electorado pueden ser perjudiciales en noviembre. Sin votar y si la estrategia de la Casa Blanca sale bien, todos pueden sumarse a la victoria. Si el plan del presidente resultara fallido, pagarán con su escaño quienes le hubieran dado su apoyo.

La Resolución de Poderes de Guerra de 1973 requiere que el presidente de EE UU consulte al Congreso antes de enviar al extranjero a fuerzas armadas de EE UU con la alta probabilidad de que entren en combate. Pero permite a las tropas estar desplegadas durante 60 días sin que el mandatario haya obtenido la mencionada aprobación parlamentaria. Si al cabo de ese período, la aprobación no se ha producido, las tropas deben salir de ese país.

Bajo el amparo de dicha resolución e invocando sus poderes constitucionales como comandante en jefe, Obama ha ido notificando al Congreso -mediante cartas- de los bombardeos contra el EI en Irak. Según algunos expertos, en términos legales cada una de las cartas supone el reinicio del período de 60 días que tiene el presidente de acabar con la acción militar u obtener el pertinente apoyo del Congreso.

La decisión de Obama de actuar unilateralmente no excluye, sin embargo, su deseo de contar con respaldo parlamentario, que legitimaría más su estrategia contra los yihadistas suníes. El presidente demócrata le manifestó a los líderes parlamentarios de ambos partidos que “daría la bienvenida” a medidas aprobadas por el Capitolio que “ayudaran al esfuerzo conjunto y demostraran al mundo que los Estados Unidos están unidos en derrotar la amenaza del EI”.

“Reiteró su convicción de que la nación es más fuerte y nuestros esfuerzos son más efectivos cuando el presidente y el Congreso trabajan conjuntamente en combatir una amenaza de seguridad nacional como el EI”, agregó el comunicado. La Casa Blanca tildó de “debate productivo” la reunión y señaló que los representantes demócratas y republicanos manifestaron su “apoyo a los esfuerzos de degradar y finalmente destruir el EI”.

Para ultimar su estrategia, Obama mantuvo en la noche del lunes una cena de más de tres horas con nueve expertos en política exterior. Y el martes por la mañana se conocieron los resultados de un nuevo sondeo del diario The Washington Post y ABC News que revelan que nueve de cada diez estadounidenses creen que el grupo yihadista Estado Islámico es una amenaza seria.

Seis de cada diez la consideran “muy seria”. Las decapitaciones de dos periodistas norteamericanos a manos del renombrado Estado Islámico, difundidas por los milicianos mediante un vídeo a través de Internet, han provocado un giro brusco en la opinión pública norteamericana, que en estos momentos apoya con un 71% los bombardeos de EE UU sobre Irak y Siria. Hace tres semanas, esa cifra era del 54%, y antes de iniciado el verano, de solo el 45%.

Esta nueva toma del pulso de lo que siente el país -que este jueves conmemorará el decimotercer aniversario de los ataques del 11-S- llega cuando el presidente ultima su plan de ataque para aniquilar al EI, estrategia que anunciará este miércoles a la nación en horario de máxima audiencia televisiva, las nueve de la noche. En esa alocución al país, Barack Obama deberá concretar cómo piensa “degradar y finalmente destruir” al grupo extremista suní que ya controla un amplio territorio de Siria y el norte de Irak.

El discurso que el presidente dará este miércoles llega exactamente un año después de que el 10 de septiembre de 2013, en quizá uno de los episodios más vergonzosos de su presidencia, Obama diera marcha atrás y anunciara a la nación desde el Congreso que relegaba sus planes militares de atacar el régimen sirio de Bachar Al Asad, entre otras razones porque existía un alto riesgo de rechazo en el Capitolio y porque la opinión pública se mostraba contraria a otra aventura militar en Oriente Próximo.

Doce meses después, Obama se dispone desde la Casa Blanca a explicar a los ciudadanos por qué son necesarios ataques aéreos contra los yihadistas del EI en Siria y cómo pretende llevarlos a cabo sin que estos beneficien al dictador Bachar Al Asad, también asediado por los milicianos determinados a crear un califato de terror.

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