Miradas a la empresa estatal: Lo que tenemos y lo que queremos (+ Video)


Por: Randy Alonso Falcón, Oscar Figueredo Reinaldo, Lisandra Fariñas Acosta

Al comentar sobre el panorama actual de la Empresa Estatal Socialista, Johana Odriozola Guitart, viceministra de Economía y Planificación, dijo que se encuentran en un proceso de plena transformación a partir de las medidas que se han adoptado en el país. “Estos han dado determinados resultados, pero no son suficientes”.

“Es un momento de trasformaciones más profundas que no solo repercuten a lo interno de las entidades, pues responden a ese principio de una economía menos administrativa y más financiera. Para lograrlo hay que tener unos diseños diferente a los que tenemos hoy”, añadió.

En la actualidad hay 2417 empresas estatales, de ellas 1872 son lo que conocemos como la empresa estatal más tradicional, mientras que el resto son nuevos tipos de empresas que hace dos años no teníamos: como son la empresa filial y las mipymes estatales.

“Existen 116 mipymes estatales y 159 empresas filiales que nacen en el año 2021 con nuevas regulaciones y nuevas medidas. Estas nacen bajo estos principios porque la estructura de la empresa estatal es ciertamente muy rígida, concebida siempre por una visión muy homogénea: OSDE-Empresa-UEB, cuando hay otras estructuras más dinámicas, más pequeñas y otros cometidos como las filiales que rompen esa idea de que no puede haber empresas subordinadas a otras y que resuelve uno de los problemas que teníamos que era aquellas entidades que en su momento eran empresas y se convirtieron en UEB y esto ha permitido que se vuelvas a convertir en empresas”.

La viceministra informó que las empresas estatales aportan el 92% de las ventas netas del sistema empresarial del país, el 75% de las exportaciones y son el 87% del PIB.

Al comentar sobre las comparaciones que se realizan sobre el peso real en la economía entre mipymes privadas y empresas estatales, Odriozola Guitart advirtió que “no se trata de comparar estructuras una a una porque depende de las dimensiones.

La Empresa Estatal Socialista emplea a 1 431 000 trabajadores, mientras que las mipymes privadas a unos 200 000 por poner un ejemplo. Las principales ventas como dijimos son de las empresas estatales porque son el principal actor económico. Esas comparaciones siempre hay que ponerlas en contextos, ya sea por sus dimensiones, como el aporte o la cantidad de personas que emplea. No es un tema de cantidad”, agregó.

Informó que de las 2417 empresas estatales, el 19% se dedican al comercio, el 16% a la manufactura.

La viceministra de economía llamó la atención sobre que el 80% de las utilidades se genera en 56 entidades. “Tenemos que tener en cuenta todos estos elementos a la hora de confeccionar las leyes y la futura ley de empresas. Es por ello que tenemos que clasificarlas. Algunas de ellas pueden tener servicios muy extendidos a la población como es la Unión Eléctrica”, dijo.

En cuanto al tema de las exportaciones, la directiva sostuvo que solamente el 16% de las entidades son exportadoras, de las cuales 12 concentran el 80% de las exportaciones y que se relacionan con los rubros tradicionales “que sabemos que tenemos que diversificar”.

Informó además que existen 278 empresas en pérdidas (hace dos años eran 500). “Cualquier empresas que esté en pérdidas es para nosotros negativo. Las causas son multifactoriales. A veces dependen del acceso a recursos e insumos y por tanto, en ocasiones, tiene bajos niveles de actividad. También hay empresas en pérdidas por diseños aplicados en el país para proteger a la población, cuyo objetivo es que no se exprese el precio final a partir del encarecimiento de muchos insumos; la empresa sume la subida de costos pero no se le sube las tarifas”.

Subrayó que en 309 entidades la rentabilidad sobre ventas netas es inferior a 2 centavos. “No están en pérdida pero viven realmente en una estática milagrosa y son muy susceptibles a cualquier incremento de los costos”.

En el caso del salario medio es de 4859 pesos, mientras que 626 entidades aplican la nueva organización del sistema salarial. “Durante mucho tiempo trabajamos con una escala salarial única que no se correspondía con las características de cada entidad y por tanto hace más de un año se decidió que algunas empresas que cumplieran determinados requisitos puedan decidir su propio sistema salarial. En estas empresas el salario medio es superior.”, enfatizó.

De cara al futuro, apuntó la Odriozola, se seguirá trabajando para otorgarle más facultades a la empresa estatales, se modificarán las estructuras y se profundizará el tema de la autonomía.

“Todo esto lo estamos viendo en la futura ley de empresas estatales. Hablamos de ley de empresa estatal porque hay determinados elementos esenciales que hay que transformar en la empresa estatal y por la naturaleza de otros actores eso no sucede que tiene que ver, por ejemplo, con esa estructura rígida y monolítica que ya comenté; espacios del mercado a los que no accede las empresas estatales. Otro elemento es quién ejerce las funciones de dueño y como eso impacta en la autonomía de la empresa. Esa es unas de las cuestiones en las que estamos trabajado y de aprobarse significaría un cambio institucional importante en el país.

“Parte del concepto de quién es el dueño de la propiedad socialista de todo el pueblo en el que el estado representa al pueblo. Nosotros no hemos tenido en los diseños institucionales una figura que ejerza la función de dueño. Eso está diluido en determinados ministerios globales, ramales o las juntas de gobierno”.

La funcionaria subrayó que con la ley no será suficiente. “Esta será el marco institucional y regulatorio que diseñe los causes de funcionamiento de la empresa, pero claro que necesitamos de otras transformaciones del funcionamiento de la economía que le permita a la empresa ser empresa”, concluyó.

Cambiar el entorno microeconómico en que funcionan las empresas

Empresa de Mantenimiento a Centrales Eléctricas (EMCE). Foto: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

Al intervenir en el espacio televisivo, la reconocida académica y profesora Ileana Díaz Fernández, reflexionó sobre cómo trabajar para cambiar el entorno en el que se mueve la empresa estatal cubana y cómo poder hacerles más cómodo el camino para que realmente busquen la eficiencia que el país necesita desarrollar.

“Debemos lograr que la empresa incremente y tenga mejores resultados, mayor exportación, menores importaciones…”, señaló la investigadora.

A juicio de Díaz Fernández, “ el mecanismo que existe en el país —que es un mecanismo administrativo como decía la viceministra del MEP— es que cuando hay un problema hay que tocarlo con la mano. Cuando usted tiene que estar tocando con la mano cada vez que hay un problema, resuelve uno por aquí y le sale otro por acá; y esa ha sido la manera en que hemos estado dirigiendo durante muchísimos años.

“Ello ha provocado que aún y cuando hemos querido proteger, de hecho, decisiones que buscan el beneficio para la sociedad indiscutiblemente, empiezan a generar un conjunto de distorsiones en la microeconomía”, apuntó.

“Ahí es donde está el punto, porque cuando decimos tenemos que cambiar el entorno, de lo que se trata es de cambiar el entorno microeconómico en que funciona la empresa”, precisó.

De acuerdo con la profesora, el país ha estado, generalmente, siempre muy atento a los elementos macroeconómicos. “Sin embargo, ha estado menos atento a los elementos de cómo funciona esa microeconomía. Sí a la empresa estatal, su gestión, etcétera, pero no a cómo funciona esa microeconomía ”, dijo.

“La microeconomía ha estado de algún modo distorsionada. ¿Qué cosa? Sus precios, por ejemplo. Los precios tienen que cumplir la función de medición y de señales. El precio tiene que dar las señales. Entonces, cuando usted empieza a hacer controles de precio por una razón o por otra, empieza a introducir una distorsión, porque ese control además no es el control final. Es el control ¿de qué?: de la tasa de cambio, del precio de la de la divisa o en este caso de la tasa de cambio, del control de la tasa de interés, de los cambios que se puedan ir produciendo, digamos, en los salarios. Cuando usted empieza administrativamente a decir no puede subir por aquí y tiene que bajar por aquí, y empieza a establecer un conjunto de elementos, de escalas salariales o lo que fuere, empieza a interrumpir el proceso lógico y normal que debe mantenerse y debe ser un círculo virtuoso para la empresa”, explicó la académica.

Para la profesora Díaz Fernández, “el empresario tiene que ser empresario, como su nombre lo indica. Y para ser empresario tiene que tomar decisiones”, apuntó.

“¿Qué decisiones tiene que tomar? Hasta ahora el acceso a los recursos ha sido de forma administrativa; por ejemplo que sea a través del mercado. No le tenemos que tener miedo al mercado. El mercado está regulado por el Estado. Lo que este debe funcionar. Tiene que acceder al mercado y el mercado empieza a ver señales: usted tiene el dinero para acceder, podrá comprar en el mercado; usted no tiene el dinero, usted no podrá entrar. Si es más eficiente como empresa, tendrá mejores condiciones en ese acceso”, detalló la profesora.

“Ahí empieza todo un proceso que tiene que ver con el acceso a los recursos —que no sea de forma administrativa—, con que los precios jueguen su papel realmente: todos los precios, porque no se trata del precio final, el salario, la divisa, sino de toda la cadena y el sistema de precios”, agregó.

Según la experta, el empresario tiene que tomar decisiones sobre sus trabajadores. “¿Y si yo le quiero aumentar más el salario a mis trabajadores? Le tenemos miedo a eso, ¿qué pasa? Eso va a entrar en el precio, es verdad; que pueden incrementarse un poco, es cierto; que puede aumentar la inflación, pasó con la resolución 53, no es nada nuevo para nosotros… Sí, es verdad, pero si nosotros logramos trabajar en un ambiente microeconómico virtuoso, eso tiene un límite porque el precio usted no lo puede subir infinitamente; aunque tenga unas condiciones de mercado como las que tenemos hoy, donde quien manda es la oferta y no la demanda”, consideró la especialista.

En su opinión, el empresario tiene que tener también decisiones sobre si de alguna manera le sobra personal. “Porque es probable que les pueda suceder, y por supuesto hay que proteger a ese personal, nadie lo excluye. Pero tú tienes que lograr que la empresa cree riqueza y que cree riquezas rentablemente con un porcentaje mayor de rentabilidad ¿Por qué? Porque en la medida en que usted cree riqueza no solo satisface las necesidades de la población sino también las del Estado, pues va a pagar más impuestos y tendrá mayores aportes al presupuesto del Estado”, precisó.

Al referirse a la práctica del homologismo en las empresas cubanas hoy, la profesora valoró que es un problema que castra mucho, al establecerse normas que son iguales para todo el mundo.

“¿Por qué? Si ninguna empresa es igual a otra, aún y cuando produzcan lo mismo. No es igual, ni sus trabajadores son los mismos, ni sus directivos, ni su historia, ni la manera en que se desarrolla, ni los territorios son iguales. No puede hacer elementos que sean iguales para todo el mundo y ahí viene entonces la necesidad de clasificar las empresas”, dijo.

Si bien eso “acabaría con zonas de confort”, según la académica, ello dotaría a las empresas de autonomía. “Se trata de darles la autonomía que les proporciona la Ley de Empresas. Si eso no lo hacemos, es sal y agua. La Constitución de la República dice que la empresa estatal es autónoma y en la realidad no lo es completamente, pues muchas veces tiene que estar esperando un sinnúmero de autorizaciones. La idea es que la empresa opere en un ambiente donde pueda ejercer y tomar decisiones empresarialmente y entonces, de ese modo, pueda lograr un aporte mayor al país”, refirió Díaz Fernández.

Agregó que si por una parte se les brindaría autonomía también se les exigiría, pues ya no se trata solo de, por ejemplo, dar un crédito con garantía presupuestaria, sino de exigir desde el punto de vista de los impuestos, entre otros elementos.

“¿Puedes llegar a quebrar? Sí, porque unas empresas nacen y otras mueren. En la vida humana pasa y en las empresas igual”, subrayó.

La profesora sostuvo que se trata de un proceso gradual. “Esto no se puede hacer nunca de la noche a la mañana. Usted no puede quitar un mecanismo de ahora para luego en la economía, porque va al fracaso”, explicó

Detalló que la intencionalidad es clasificar las empresas: hay un grupo que tiene, o pudiesen llegar a tener, las mejores posibilidades de transitar hacia un ambiente de competencia. “Un ambiente donde te voy a dar autonomía, donde te voy a permitir que tú busques en los mercados, donde tú puedes mandar dentro de tu empresa, pero también te voy a exigir resultados”.

En relación a esta clasificación, explicó que se ha hecho una primera propuesta donde en este escenario estarían más de 1000 empresas. La segunda clasificación es los monopolios: digamos los monopolios naturales, la electricidad, el agua, etcétera que son unas 200 empresas en total. Por último estaría una tipo de empresa más bien subsidiada, muy vinculadas por ejemplo a la canasta básica, y que lógicamente tienen un respaldo.

“Reiteramos que es un proceso donde hay que ir poco a poco transitando del hoy a lo que queremos, creando además los mercados que son necesarios como el mercado de divisas, el de insumos, el laboral…Pero, sobre todo el nudo está en el mercado de divisas. El día que logremos un mercado de divisa funcional, estaremos ya en mejores condiciones para poder hacer un tránsito de lo que tenemos hoy a buscar que la empresa realmente tenga la autonomía y pueda operar”, destacó.

Explicó que todo ello lleva un modo de hacer desde un mecanismo que se le llama precios duales, donde la misma empresa va a tener que operar de algún modo, al mismo tiempo, con las mismas condiciones que tiene hoy, porque tiene que satisfacer determinados elementos, productos, bienes… Mientras, por otro lado todo lo que haga de un punto en adelante es tuyo, pero va a regir en estas condiciones. Yo lo que no le puedo decir es tuyo y tenerte amarrado”, dijo.

“Es inminente cambiar esas reglas del juego. Porque no vale solo un programa de estabilización macroeconómica si no hacemos un programa de transformación estructural de la economía. Eso implica entre otras cosas una transformación de la empresa estatal, de lo contrario, la que hoy podamos hacer desde el punto de vista macroeconómico, que reduzca un poco el déficit presupuestal, la inflación, etcétera, si no tiene este basamento atrás, en el muy corto plazo se revierte. Esto es lo que va a dar la posibilidad de una sostenibilidad en las decisiones que se puedan ir tomando paulatinamente en el caso de la macroeconomía”, enfatizó la profesora.

Sostuvo que definitivamente sí hay que lograr que ese entorno microeconómico realmente se convierta en un entorno virtuoso para la empresa, donde esta pueda realmente tomar sus decisiones y pueda ejercer como una empresa y el director como un director de empresas o empresario.

Necesitamos empresas que se inserten internacionalmente

Antonio Vallin, director de Laboratorios AICA. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Sobre la transformación de una empresa como Laboratorios Aica y los obstáculos que tiene la empresa estatal socialista por delante conversó en la Mesa Redonda Antonio Vallín García, director de Aica.

Aica pertenece a BioCubaFarma, uno de los grupos más sobresalientes en términos de innovación y de nuevas moléculas, pero también nuevas formas de organizarse y nuevas formas de hacer, dijo al intervenir en el espacio televisivo.

“Aica agrupa a casi toda la industria que tiene que ver con los inyectables y medicamentos de alguna manera estériles. Tiene 1800 trabajadores, cinco fábricas, 16 líneas de productos. Somos la única biofarmacéutica del grupo porque tenemos toda la parte biológica de los derivados y toda la parte de fabricación de medicamentos genéricos inyectables. Yo creo que si de alguna manera llegamos acá es porque una de las cosas que sí nos gusta hacer mucho es experimentar”, dijo.

Vallín García comentó que las medidas que se han ido aprobando en el país han tratado de ser utilizadas al máximo por Aica para generar desarrollo, mejoras para los trabajadores, para las empresas y para el país.

“Han ayudado a destrabar muchas cosas que nos estaban mandando las señales adecuadas sin ninguna duda. Para mí una de las más revolucionarias fue la resolución 53 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. De hecho Aica, de conjunto con el grupo BioCubaFarma, fuimos de los primeros en proponer maneras de implementarla”, comentó.

En ese sentido mencionó la reciente creación de la pyme estatal AicaSi, orientada al desarrollo de toda la metrología, los sensores, la automática y el desarrollo de software que une todas esas partes.

“Bajo el contexto actual es más sencillo que antes, pero todavía no ocurre de manera natural. Hay cosas que llevan mucho esfuerzo, mucho nivel de consulta, mucho nivel de pedir permiso para lograr algunas de esas cosas. El profesor Agustín Lage tiende a decir muchas veces que Cuba necesita prácticamente el doble de las empresas que tiene hoy. Es decir que Cuba tiene la mitad de la cantidad de empresas por un millón de habitantes que tiene la media de América Latina, para no hablar inclusive de Europa o de Estados Unidos. Así que nosotros pensamos que crear nuevas empresas es vital. Y de ahí nuestra última incursión en crear una pyme de un objeto secundario de Aica para el crecimiento”, explicó.

En su opinión, no solo es preciso crecer en nuevas empresas, sino que tenemos que crecer en un tipo determinado de empresa. “Podemos crecer en todas pero para el desarrollo futuro de nuestro país, para el desarrollo industrial, necesitamos crecer en empresas que exporten, en empresas que tengan un nivel de base tecnológica avanzada y en empresas que no solo exporten —que yo pienso que todavía sigue siendo un concepto restringido— sino en empresas que tengan la necesidad de insertarse internacionalmente”, consideró.

“Exportar es un fenómeno puntual de que algo salga por una frontera. Mantener un desempeño exportador y de inserción en cadenas de valor internacionales es otra complejidad completamente distinta y conlleva a ponerse en el otro traje, en el traje de quien está del lado de allá y a quien uno tiene que desplazar de esa cadena de valor. Eso es muy complejo bajo el contexto actual desde Cuba, por supuesto con limitaciones financieras y de todo tipo. Pero necesitamos personas que quieran hacer eso y necesitamos nuevas empresas que crezcan para eso”, afirmó Vallín García.

Apuntó que las empresas de base tecnológica son obligatorias además para nuestro país, donde estamos llamados cada vez a ser más eficientes teniendo en cuenta el acelerado proceso de envejecimiento poblacional.

“Muy pronto va a haber más cantidad de personas por encima de los sesenta años que en edad laboral. Por lo tanto, es inevitable buscar esa base tecnológica desde la Ley de empresas, desde los mecanismos administrativos y desde todo lo nuevo que hagamos. Es una necesidad para el futuro de nuestro país que depende enormemente de importaciones. Es una prioridad crecer en empresas exportadoras y en empresas que se integren a cadenas de valor de manera internacional”, dijo.

A juicio de Vallín García, para ello se necesita un nivel de autonomía financiera en divisa. “Empezamos a tenerlo con el proceso de ordenamiento y tuvimos que darle atrás y fue eliminada prácticamente toda la capacidad de las empresas de manejar divisas de manera descentralizada. Ahí tuvimos que dar un paso atrás. Esperamos que sea coyuntural y que podamos recuperarlo en algún momento. Porque cuando las empresas no pueden manejar su divisa, entonces se convierte en una unidad presupuestada. Y lo que hacen es pasarle el problema a otra persona: ya no soy responsable de ahorrar, del gasto etcétera. Por lo tanto, la autonomía financiera es algo que tenemos que recuperar pronto”, reflexionó el especialista.

Para el director de Laboratorios Aica, “la autonomía de asociarnos” es otro elemento que también tenemos que incentivar, viabilizar y agilizar. “Esa asociación incluye no solo los actores estatales sino actores no estatales y empresas o industrias extranjeras. La manera de asociarnos hoy con una industria extranjera o con un corporativo extranjero, cualquiera que sea, es lento, lleva un paso de permisos extremadamente largo y una cantidad de aprobaciones y permisos que llevan tiempo. De ahí que, por lo tanto darle la libertad de asociarse, por lo menos en un equis ambiente de control, pero que sea lapso, no que sea rígido, es muy importante, porque la velocidad de inserción en el mundo no se logra desde aquí por correo, se logra aliándose a otras empresas y a otras cadenas que existen en el mundo. Sin aliarnos a esas cadenas de una manera ágil no es posible”

“Las decisiones de un negocio, sí o no, cuando aparezca una oportunidad, se toman en una o dos semanas, no se toman en tres o cuatro meses; y las dinámicas nuestras todavía conllevan demoras. Aunque cada vez se agilizan más y hay que decirlo, cada vez hay más ayuda a las nuevas ideas, también el nivel de discusión sobre la agilidad y cómo implementarlo gana en récord. En algún momento aspiramos inclusive a que lleguemos a un concepto que le llamamos el silencio positivo, que consiste en que si yo te propongo algo y no me respondes en 72 horas está aprobado. Es un concepto complejo de implementar pero que realmente pudiera viabilizar mucho de alguna manera”, refirió.

“El sistema de control tenemos que irlo desplazando, de los procedimientos administrativos y la lista de chequeos, a chequearle más a las empresas qué están haciendo para crecer. ¿Qué estás haciendo para ser distinto, para insertarte internacionalmente? Asimismo, la evaluación de los cuadros, del nivel de gestión de una empresa tiene que cada vez tender más a eso que está ahí”, añadió.

“El ambiente regulatorio igual hay que hacerle un cambio bastante grande y yo pienso que lo primero que tenemos que hacer es desregular. Hoy sigue intacto un sistema regulatorio que ha obedecido a seis o siete momentos distintos del desarrollo de nuestro empresariado en Cuba, pero sigue vigente y por lo tanto cada vez que uno intenta hacer algo se puede tropezar con una normativa del año 76´, 85´, 91´, por lo cual desregular hacia atrás también es importante para poder avanzar”.

“No hay un ente regulatorio que busque de alguna manera cuál es el entorno regulatorio que hace falta para que una empresa se desarrolle. Hoy todavía las normativas funcionan mucho a nivel de ministerio. Y lo que para un ministerio es una excelente decisión en combinación con otras siete normativas que confluyen todas en la empresa estatal no es una buena decisión. Para que algo sea bueno tiene que ser bueno para el trabajador, tiene que ser bueno para la empresa y tiene que ser bueno para el país. Cuando optimizamos cualquiera de esas tres partes o la empresa quiere hacer algo que es bueno para ella y para el trabajador y no para el país, esa cadena no sirve. O cuando el país decide por una circunstancia determinada que esto es bueno para el país aunque la empresa de alguna manera sufra, eso no es bueno para el resto de la cadena y tiene que haber una alineación perfecta entre esas cosas”, explicó.

Vallín García agregó que el tema de los cuadros es uno de los elementos fundamentales a tener en cuenta. “Se habla mucho de la formación de los cuadros, pero antes de la formación está la selección de los cuadros. Hay muchos cuadros buenos, nobles, trabajadores, disciplinados pero ¿cómo buscamos a las personas que tienen esa potencialidad, esa intranquilidad por hacer cosas nuevas y por correr riesgos y les rodeamos de un ambiente que les pueda permitir crecer, y que es tan importante como formarlos. Ello tiene que ser una nueva línea de trabajo: buscar dónde están esas personas. Pienso que la juventud actual es posiblemente más emprendedora por no haber estado expuesta a los conceptos de planificación material que hemos manejado hasta el momento. Con un proceso adecuado de selección y de darle todas las potencialidades y de dejarlos que se desenvuelvan en un nuevo ambiente tenemos una potencialidad muy grande de crecer y de insertarnos internacionalmente. Para mí ese es el desafío fundamental por el que tenemos que pasar”, comentó.

“Hoy Aica está en un proceso de insertarse internacionalmente en mercados exportadores que no son mercados de gobierno, que es lo que más hemos trabajado hasta hoy. Es un desafío colosal insertarse en ese mercado y hacerlo matizado por todo lo que puede aparecer por el camino. Lograrlo entre todos los entresijos internos y externos es un desafío inmenso que requiere una manera de pensar distinta y que lleva a ponerse en el lugar del otro para ver qué quiere y cómo yo me transformo para entrar allí. Ese pensamiento lo necesitamos mucho y apoyarlo y empeñarnos en que eso suceda para mí es algo trascendental en el futuro industrial y empresarial de Cuba”, concluyó.

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