El Rey dólar y sus posibilidades de ser destronado

Símbolo de la potencia económica de Estados Unidos, el dólar está lejos de ser destronado como ‘rey’ de las divisas a pesar de las críticas y los desafíos de quienes se oponen a su hegemonía en el comercio y la finanza mundiales.

Es muy difícil prescindir del dólar en la compra de barriles de petróleo o de aviones y en la emisión de deuda en mercados internacionales.

Cada vez hay más llamados e iniciativas tendientes a reducir la dependencia del billete verde, como el que formuló el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en su reciente viaje a China.

“¿Por qué todos los países están obligados a hacer su comercio atados al dólar? (…) Un país necesita correr detrás del dólar cuando podría exportar en su moneda propia”, dijo Lula en China.

La declaración del mandatario brasileño se dio poco después de la firma de un acuerdo con Pekín para realizar intercambios comerciales en yuanes y reales.

Bangladés anunció recientemente el pago en yuanes de una central nuclear a Rusia y China canceló una entrega de gas natural licuado en su propia moneda al francés TotalEnergies.

Además, el pasado miércoles 26 de abril, Argentina anunció que pagará en yuanes las importaciones provenientes de China, con el objetivo de preservar sus dolarizadas reservas internacionales, en el marco de un mecanismo de ‘swap’ o intercambio de monedas del que ya disponían Buenos Aires y Pekín.

En Argentina el dólar es un valor refugio para la población y las empresas ante la fuerte inflación que supera el 100 % en 12 meses.

(Vea: Dólar: apreciación del yen o del yuan haría que su precio siga cayendo).

“Hay un deseo de depender menos del dólar en muchos países en desarrollo, particularmente para el comercio”, señaló a la agencia AFP Paola Subacchi, profesora de Economía Internacional en la Universidad Queen Mary de Londres.

Estos países “se dan cuenta de que el dólar es demasiado dominante”, sobre todo China, abundó.

Sanciones económicas
El ‘privilegio exorbitante’ del dólar, según la expresión del presidente francés Valéry Giscard d’Estaing (1974-1981), da a Estados Unidos ventajas competitivas en el comercio y para financiar sus déficit.

Al mismo tiempo, los países en desarrollo se ven afectados por los movimientos de la divisa estadounidense, que marca los precios de sus exportaciones e importaciones.

Los tipos de interés en Estados Unidos tienen, a su vez, consecuencias sobre el costo de la deuda que contraen en dólares.

El dólar es, además, un arma que Estados Unidos utiliza para obtener ventajas geopolíticas: cuando el gobierno estadounidense impones sanciones económicas a un país, obliga a las empresas extranjeras que utilizan el dólar a acatar sus restricciones so pena de ser multadas.

“Estados Unidos utiliza la hegemonía del dólar para sancionar a Rusia. Otros se inquietan de verse sancionados, y deciden optar por otras divisas”, resumió a la AFP Larry Yang, economista jefe de la firma de inversiones First Seafront, en Shenzhen (China).

El presidente francés, Emmanuel Macron, manifestó su preocupación por la “extraterritorialidad del dólar”, en diálogo con periodistas al regreso de una reciente visita a China.

Sin competidores
Segunda economía mundial y gran rival político de Estados Unidos, China internacionaliza su divisa desde hace años. Pero el yuan carece de un elemento importante que el dólar sí tiene: la libre convertibilidad.

Y es que la divisa china es ampliamente regulada por el poder en Pekín.

Al día de hoy, “ninguna divisa puede competir con el dólar”, señala Subacchi.

Las reservas que tienen los bancos centrales muestran una caída progresiva de la parte del dólar en su composición, que pasó de 71 % del total en 1999 a 59 % en 2021, según un informe del FMI publicado en 2022.

El descenso se debe a que ‘pequeñas’ divisas (distintas del euro, el yen o la libra esterlina) aumentaron su participación en esa canasta a un 10 % del total a 2021.

El billete verde representa, actualmente, el 42 % de las divisas utilizadas para el comercio internacional, contra 33 % para el euro, 6 % para la libra británica, 5 % para el yen y apenas 2 % para el yuan, según los últimos datos del sistema internacional de pagos Swift.

“¿Podemos ir progresivamente hacia una moneda alternativa? Sí”, considera Alessandra Ribeiro, economista de la consultora brasileña Tendencias Consultoría, de Sao Paulo.

“Pero toda la estructura que Estados Unidos ofrece en términos de seguridad e institucionalidad debería ser propuesta” por los demás, añade, citando un banco central y una gobernanza estables, objetivos de inflación claros, y cierta protección al inversor.

(Tomado de portafolio.co/economía)

Haga un comentario.

Deje su comentario. Usted también puede subscribirse a estos comentarios vía RSS.