Cuatro décadas de solidaridad

“Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia de África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan.”
Nelson Mandela, 26 de julio de 1991.

Y que no quepa la menor duda. Ni intereses políticos, ideológicos o económicos movilizaron la colaboración solidaria del gobierno y  pueblo cubanos a la nación africana. Principios de hermandad y en defensa de las causas justas y los derechos humanos, a finales de los años 70,  se volcaron sobre cientos de estudiantes extranjeros de más de 40 países del mundo, acogidos en Isla de la Juventud, para brindarles  un derecho universal: formación educacional.

La mayoría, africanos, llegaron a esta pequeña Isla al Sur de Cuba a perfeccionar el idioma oficial de sus países y cursar el Nivel Primario, la  Secundaria Básica, el Preuniversitario y especialidades  técnicas.  Es así como en los últimos días del mes de septiembre de 1977 arriban a la entonces Isla de Pinos los primeros becarios extranjeros, procedentes de Mozambique, a las escuelas 34 y 36.

Los primeros becarios mozambicanos que llegaron a la Isla el 27, 28 y 29 de septiembre de 1977

Los primeros becarios mozambicanos que llegaron a la Isla el 27, 28 y 29 de septiembre de 1977

El noviembre próximo estudiantes angolanos ocupaban la 41 y 42. Las cuatro escuelas con capacidad, cada una,  para 600 alumnos resultaban el esplendor  de un Proyecto de  Formación Educacional, idea del Comandante en Jefe Fidel Castro para crecer profesionalmente a miles de jóvenes de África, Asia y América Latina.

Fue tal el impacto positivo en estos centros que el 16 de marzo de 1978 surgió el Destacamento Pedagógico Internacionalista Che Guevara para llevar a cabo la Campaña Nacional de Alfabetización en la República de Angola, que permitió alfabetizar 1,3 millones de personas.

Desde entonces Cuba, Isla de la Juventud, se convirtieron en ese campamento solidario donde aún queda la memoria de tradiciones de diversos pueblos, el recuerdo de rostros angolanos tristes por los estragos de la guerra tras alcanzar su independencia del colonialismo, vive  también la historia que aquí fundaron aprendiendo a escribir, leer, superándose para el futuro y regresar a sus tierras con la virtud del conocimiento.

Nicaraguenses, saharauises, etíopes, coreanos, mozambicanos… hoy agradecen a Fidel Castro por tan noble y humano gesto, a familias de pineros que sin importar la procedencia o raza los acogieron como hijos y conquistaron sus corazones.
Cuatro décadas han transitado desde ese acontecimiento mundial, para este pequeño terruño la acción solidaria más sublime que repetirían sin preguntar, para el pueblo africano, el agradecimiento eterno y otra victoria por la cual celebrar el Día de África.

Pueblos hermanos que triunfan. Hombres y mujeres conquistando el presente y construyendo el futuro.

(Tomado de Islavisión)

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