Inicio » Noticias, Sociedad

Cuba en al rescate de las playas arenosas

8 Agosto 2017 Haga un comentario

Junto con los manglares, herbazales de ciénagas y las crestas de arrecifes de coral, las playas arenosas constituyen elementos naturales de la protección costera al amortiguar el impacto del oleaje provocado por los huracanes y otros eventos meteorológicos extremos.

Lo anterior fundamenta que más allá de figurar dentro de las opciones recreativas preferidas por buena parte de la población cubana, en particular durante la etapa vacacional, la salvaguarda de tan valioso ecosistema sea un asunto de máxima prioridad para el país.

A ello se suman, además, los riesgos derivados del ascenso progresivo del nivel medio del mar, cuya subida en nuestro entorno ha estado en el orden de los 6,77 centímetros desde 1966 a la fecha, mientras las proyecciones indican que pudiera alcanzar hasta 27 centímetros en el 2050 y 85 en el 2100.

No sorprende entonces que la Tarea 1 y más específicamente la Tarea 3 contenidas en el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático, aprobado por el Consejo de Ministros en abril pasado, busquen acometer acciones y proyectos encaminados a conservar, mantener y recuperar las playas arenosas del archipiélago cubano, priorizando las urbanizadas de uso turístico y reduciendo las vulnerabilidades existentes en el patrimonio construido.

EROSIÓN AL ACECHO

Más allá de representar un serio peligro para los pequeños Estados insulares, la elevación del nivel medio del mar es una de las principales causas de la erosión presente en muchas zonas costeras del planeta.

Dicho proceso ha perjudicado la calidad ambiental de diversas playas de la costa oeste y sur de Estados Unidos, Jamaica, México, República Dominicana, España, Sudamérica y la zona del mar Negro, por citar algunos ejemplos, lugares donde el deterioro de las condiciones naturales fue favorecido también por las acciones inadecuadas del hombre.

Como indica a Granma el doctor en Ciencias José Luis Juanes, investigador titular del Instituto de Ciencias del Mar, estudios desarrollados dentro del  Macroproyecto sobre Peligros y Vulnerabilidad Costera para los años 2050 y 2100, permitieron ratificar que la erosión en las playas cubanas tiene un carácter generalizado, con un ritmo promedio estimado de retroceso de la línea de costa de 1,2 metros por año, que puede ser superior en algunos puntos y sectores, cifra similar a la reportada para la región del Caribe.

Las causas, explicó, obedecen en gran medida al ya mencionado incremento del nivel medio del mar, en combinación con la ocurrencia de fuertes marejadas asociadas al paso de fenómenos meteorológicos de notable intensidad y el déficit en los aportes de fuentes productoras de arena.

Otro factor primordial lo constituye la ejecución en periodos históricos anteriores de prácticas nocivas a la estabilidad física de las playas, fundamentalmente las construcciones sobre las dunas naturales, la extracción de arena con fines constructivos y el incorrecto diseño y ubicación de espigones de entrada de canales y dársenas, resaltó el doctor Juanes.

Según los resultados de la más reciente actualización hecha por los científicos cubanos, al cierre del 2016 la cifra total de playas incluidas en el registro nacional de ese ecosistema ascendió a 499 (en el 2015 eran 454), en tanto de las 257 evaluadas técnicamente, el 85 % muestra indicios de erosión.

Igualmente, pudo ratificarse la desaparición de diez playas arenosas, como son, por ejemplo, los casos de Majana, Guanímar, Cajío, Mayabeque, Rosario y La Pepilla, ubicadas al sur de las provincias de Artemisa y Mayabeque, las cuales además de sufrir a lo largo de mucho tiempo una severa actividad antrópica, fueron muy castigadas con el severo oleaje generado por los huracanes Gustav e Ike en el 2008, quedando desprovistas prácticamente de arena y transformadas en su perfil.

Entre las evidencias más notorias de lo sucedido puede citarse la existencia de numerosos árboles caídos y dañados dentro del mar.

Se constató asimismo que al cruce de huracanes intensos la inundación costera
comienza a sobrepasar las dunas en diferentes lugares del país. Tal tendencia origina el traspaso de arena hacia las lagunas interiores, provocando transformaciones apreciables en la línea de costa.

Los monitoreos realizados entre octubre del 2015 e igual mes del 2016, mostraron que en todas las playas visitadas se conserva la estructura morfológica de las dunas, notándose la extensión y aumento del follaje de la vegetación, lo cual aseveró el doctor José Luis Juanes, responde a la continuidad de varios años consecutivos sin la ocurrencia de eventos erosivos extremos en los sectores estudiados.

Pero la caracterización sedimentológica de la arena de las playas evaluadas durante las expediciones hechas a lo largo de esos doce meses evidencia el predominio de la arena media y la composición biogénica con un alto grado de madurez sedimentaria de los granos, algo que podría interpretarse como una señal de déficit natural en los ingresos de nuevo material a las playas, comentó.

Todo el caudal de conocimientos acumulado sobre el tema, y de manera especial  la experiencia de los trabajos destinados a la recuperación de los tramos de Varadero afectados por la erosión iniciados en 1987 y que han permitido entre otros impactos favorables, ampliar y mantener con los indicadores de calidad requeridos la franja de arena donde se asientan los bañistas, demuestra que la nación tiene capacidad para sumir el reto de implementar las acciones conducentes al rescate integral y conservación de sus playas arenosas.

La relación de las que serán sometidas a ese tipo de labor a corto plazo contempla, entre otras, las de Majana, Guanímar, Cajío, Mayabeque, Caimito, Tasajera, Guanabo, Veneciana, Salinas y Caracol en Cayo Las Brujas, y Playa Larga de Cayo Coco.

(Tomado de Periódico Granma)

Bookmark and Share

Haga un comentario.

Deje su comentario. Usted también puede subscribirse a estos comentarios vía RSS.



Optimizado para Firefox. Requiere resolución 1024 x 768 o superior.