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Lucía Topolansky: lo importante en la vida es ser bueno (+ Fotos y Video)

1 Febrero 2016 Haga un comentario

La Mesa Redonda de este lunes, en diálogo con ella, intentó aproximarse a una parte de su vida y sus ideas.

Por Yailin Orta Rivera, especial para la Mesa Redonda

Fuera de su país, suele ser presentada como la esposa del senador y expresidente José Pepe Mujica, aunque su propia historia como guerrillera, presa política y senadora del Frente Amplio, valen para explicar la extraordinaria popularidad de la que hoy goza Lucía Topolansky en Uruguay y en gran parte de Sudamérica.

La Mesa Redonda de este lunes, en diálogo con ella, intentó aproximarse a una parte de su vida y sus ideas, que con serenidad y fuerza ha defendido en las más diversas circunstancias desde que renunció a sus raíces de familia acomodada y optó por la lucha armada y supo de cárceles y de torturas.

Lucía era una chica más tímida que rebelde y se hizo guerrillera luego de una militancia cristiana en barrios pobres. Así regresa a los años en que comenzó a ser parte de la historia del Movimiento de Liberación Nacional –Tupamaros (MLN-T), por el que la policía llegó a su casa un día de 1969, y su familia quedó sembrada en el estupor de lo que aquello significaba. Estuvo 13 años presa. La capturaron en 1971, pero escapó. En 1972 fue nuevamente detenida. Un año después los militares tomaron el poder y la retuvieron hasta 1985, cuando fue aprobada una amnistía.

Ninguno de estos duros momentos amainó su conducta y carácter, el mismo que moldeó con la brasa intensa de la lucha. Luego de que recupera su libertad, fundó junto con otros compañeros del MLN-T el Movimiento de Participación Popular (MPP), que se integró de inmediato al partido de izquierda mayoritario del Uruguay, el Frente Amplio, a la altura de 1989. Rápidamente pasa a integrar la Dirección Nacional del MPP y su Comité Ejecutivo Nacional.

En las elecciones presidenciales y legislativas del 31 de octubre del 2004 encabezó las listas del MPP para integrar la Cámara de Diputados. Finalmente resultó electa para el cargo, y su sector político obtuvo el mayor número de votos dentro del Frente Amplio, un apoyo que ha crecido con su sistemática búsqueda de la felicidad pública de los uruguayos.

En las elecciones de octubre de 2009, encabezó la lista al senado. Al ser la primera senadora de la lista más votada, el 15 de febrero de 2010 presidió la ceremonia de inicio de sesiones de la asamblea general y por la misma razón, el 1ro. de marzo, día de la asunción presidencial, le correspondió a ella tomar juramento a su marido José Mujica como presidente del Uruguay.

Esta condición de ser la senadora que reúne más votos, se repitió cuando fue reelecta en las elecciones nacionales celebradas el 26 de octubre de 2014, con lo cual continuará desempeñándose como legisladora en el transcurso del período parlamentario comprendido entre el 15 de febrero de 2015 y el 14 de febrero de 2020.

CLAVES DE ACTUACIÓN

Para Lucía, hay claves de actuación que le han permitido a su partido encauzar políticas sociales y de bienestar, pensadas a partir de los problemas de la gente. “Hay compañeros, de los cuales algunos no quedan vivos, que tuvieron la visión de entender que debíamos encontrar los puntos de encuentro para ver la realidad, y que si nos concentrábamos en discutir la diferencia no construiríamos nada en la vida. Eso permitió que en 2004 llegara al gobierno el Frente Amplio, con la candidatura de Tabaré Vázquez”.

Esta estrategia, en su opinión, favoreció un antes y un después en un país con una prensa y un poder judicial que juega en contra, porque están aliados a los intereses más poderosos. “Así ocurre en otros lugares de Latinoamérica, donde la prensa está conectada con los grandes grupos de poder. Estamos en un siglo mediático en el que los pueblos ven con ingenuidad esto que está pasando, como que el poder judicial es un veneno de normativas que fueron usadas por otra gente. Nosotros no hemos podido hacer cambios constitucionales, como Bolivia, y nos declaran inconstitucionales leyes que tienen sentido común”.

Para ponerle mayor peso a su argumento, ejemplificó con que “en la Constitución que estamos pidiendo cambiar en Uruguay, vale más la propiedad que la vida, y esto me pega de todos lados. El centro tiene que ser el ser humano. En algo hemos avanzado, pero hubiéramos querido hacerlo de manera más rápida”.

Comentó que en el área agraria hay una situación paradójica. “En la década de los 40 una mujer muy interesante planteó y defendió la necesidad de que la propiedad de la tierra fuera del Estado y se organizara en colonias. Esta lucha favoreció que el Instituto sea el mayor propietario de tierra del Uruguay, por ley. Si se vende un campo, es el primero que tiene derecho a comprar, pero los gobiernos anteriores no le ponían dinero, y decían: no compro. Ahora compra, y a veces le hacen juicio. Tuvimos uno de 8 años, pero ganamos, porque teníamos razón. Esto solo ha sido posible con el gobierno del Frente, los anteriores presidente no decían que no, pero tampoco que sí.

“Igualmente se creó un fondo con las ganancias del banco público para desarrollar proyectos colectivos y que tengan viabilidad. De esta idea han nacido cosas interesantes: como una fábrica de neumáticos, otra de transformadores… Queda la construcción de viviendas cooperativas, para que quien va a vivirlas participe en ese proceso”.

PRIMERA DAMA INUSUAL

Las vidas de Lucía y Pepe se encontraron en 1972, cuando las ideas que defendía el Movimiento Tupamaros unieron sus destinos. “Nos encontramos en un momento en el que ninguno de los dos teníamos pareja y nos unimos”.

Pero ella, en rol de primera dama, rehusó a todos los protocolos. “Obviamente, cuando había cosas específicas, con la visita de algún mandatario o en el exterior, lo acompañaba, pero no me gustaba la moda de disponer de una especie de corte en función de hacer obras de caridad”.

Reconoció que en un mundo machista una mujer siempre tiene dificultades, “pero hay que luchar contra eso. Yo no quiero ser alguien por charreteras ajenas, y creo que la mujer tiene un papel importantísimo que hay que darle visibilidad. Recientemente nos alegramos de que en Unasur estuvieran Dilma, Cristina y Michelle, no por su condición de ser mujeres, sino por sus posturas y contenidos”.

Sobre los contratiempos que puede generar ser la esposa del presidente y senadora, compartió que “una vez se me puso difícil. Si la gente me había seleccionada para ser senadora esa era mi responsabilidad, porque cada quien tiene que tener su ámbito de militancia”.

Del momento en que se convirtió en la primera mujer presidenta de ese país, explicó que constitucionalmente, en Uruguay, si el presidente y su vicepresidente están más de 48 horas fuera, el senador de más votos asume la presidencia, “y tuve que estar en ese rol varios meses. A instancias de viajes diplomáticos por parte del presidente y del vicepresidente (Mujica a España y Astori a Corea del Sur), el 26 de noviembre de 2010 asumí la presidencia temporal”. Su mandato finalizó el domingo 28 de noviembre al regresar Astori.

La senadora más votada en el Frente Amplio, quien encabeza la bancada de la izquierda en ese país, argumentó que no cree que la sociedad sea solo de mujeres, ni de adultos, ni de niños: está todo mezclado. “Todo se logra si peleamos, pero no por caridad y cuotas debemos conquistarlo. No soy proclive a las cuotas, yo creo que lo que se gana luchando no se pierde”.

ENSEÑANZAS Y MEMORIAS

Lucía, a quien se le considera un mito de esa generación de revolucionarios extraordinarios que ha parido América Latina, piensa dejar su historia de vida en algún libro. “No tengo buena pluma, pero hay alguno que anda con ganas, y sería bueno para contarle a las nuevas generaciones. No quise hacerlo durante el gobierno de Pepe, porque después la prensa empieza a utilizar esto. Las compañeras que estuvimos presas recopilamos datos, para que eso quedara y se supiera lo que hubiera pasado. Es un desafío a la memoria y lo que costó tener este gobierno”.

Entre sus orgullos, sitúa el de ser parte de esas generaciones que se formaron cuando triunfó la Revolución Cubana. “Estoy entre los latinoamericanos que supo todo de la Revolución. Supimos quien era Batista y tengo en mi memoria personal, cuando transmitieron por una cadena importante de Montevideo, la caída y la entrada a La Habana de los rebeldes, y seguimos con mucho interés todo ese itinerario.

“También estuvimos pendientes de los procesos en Nicaragua y El Salvador, porque creemos en la Patria Grande. Los procesos de independencia generaron un montón de países, pero tenemos que cultivar la unidad latinoamericana y eso hay que seguirlo, porque todavía no está consolidado. Es muy importante que la izquierda del continente permanezca”.

Defendió el criterio de que los procesos interesantes que se han dado en América Latina, precisan que les pongamos fundamento teórico, porque corren el riesgo de que pasen. “Hay que ponerle sustancia y pensamiento”.

Aludió a que el líder es importante, pero precisa de acompañamiento, de todo un diálogo. “Creo que toda la lucha sorda y la insistencia contra la dictadura, hizo que se terminara. Si no hubiéramos contado con personas luchando desde la resistencia, no se hubiera logrado eliminar ese estado de cosas. La gente reconoció el valor de la entrega de muchas personas anónimas.

“Hay personalidades que marcan momentos históricos, ideas…, como Fidel, Mandela, el general Giap, son personalidades importantes. Y Fidel fue superior en expresar cosas que uno a veces precisa escucharlas.

“Con frecuencia yo observo el peso que tiene la palabra de Pepe en la juventud, y advierto que es porque precisan cercanía, alguien que les hable directo, que se entienda lo que dicen”.

SER BUENO

Para esta mujer extraordinaria, quien ha accedido a recorrer paisajes sensibles de su existencia, lo peor que puede pasar es que la vida decida que se acabó tu turno y se quede un vacío. “Por ello hemos decidido preparar una transición, y aprovechar lo que nos queda en materializar algunos procesos. Pero tampoco me voy a jubilar, tengo muchas cosas que hacer, si la vida me da la posibilidad”.

En cuanto a las batallas de la mujer, refirió que “hemos peleado mucho por el tema de la mujer y el 60 por ciento de la matrícula universitaria es hoy femenina y eso va a repercutir en la sociedad”.

Precisó que en el senado y en la cámara de diputados se pueden observar las posturas de mujeres valientes. “He visto muchas mujeres peleando, porque la civilización en la que estamos no nos permite salirnos de determinada receta. Tuve una abuela que me predicó la importancia de la igualdad de la mujer”.

Consideró como una de las mayores lecciones que ha recibido en la vida, la respuesta ágil y sabia de su mamá cuando, a la altura de sus 4 años, le preguntó si era linda, y ella le aclaró que lo importante en la vida era ser bueno.

Lucía era una chica más tímida que rebelde y se hizo guerrillera luego de una militancia cristiana en barrios pobres.

Las vidas de Lucía y Pepe se encontraron en 1972, cuando las ideas que defendía el Movimiento Tupamaros unieron sus destinos.

Lucía, a quien se le considera un mito de esa generación de revolucionarios extraordinarios que ha parido América Latina, piensa dejar su historia de vida en algún libro.

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