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Los resortes del 11 de septiembre

11 Diciembre 2014 Haga un comentario

Por Yailin Orta Rivera, especial para la Mesa Redonda

Fotos de Internet

Así transcurrieron las horas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos: 8:47 a.m.: el vuelo 11 de American se incrusta por completo en la Torre Norte del World Trade Center. 9:03 a.m.: el vuelo 175 de United embiste la Torre Sur del World Trade Center. Y 37 minutos más tarde el vuelo 77 de American se estrella contra el corazón del poderío norteamericano: el Pentágono.

Un cuarto avión secuestrado, perteneciente al vuelo 93 de United Airlines, no alcanzó ningún objetivo al resultar estrellado en campo abierto, cerca de Shanksville, en Pensilvania, tras perder el control en cabina como consecuencia del enfrentamiento de los pasajeros y tripulantes con el comando terrorista. Posteriormente el líder de Al Qaeda capturado, Khalid Shaikh Mohammed, dijo que el vuelo 93 tenía como objetivo el Congreso de Estados Unidos.

Quien lo recuerda es el profesor Eduardo Dimas en una de las Mesas Redondas fundacionales, que a propósito del aniversario 15 de este espacio se rememoró en un compendio especial que incluyó no solo el análisis de este suceso, sino también sus expansiones con la guerra en Afganistán e Iraq.

El experto explicó que las sospechas de esta serie de atentados recayeron en Osama Bin Laden, al frente de la red yihadista Al Qaeda. Estos ataques causaron la muerte a cerca de 3 000 personas y heridas a otras 6 000, así como la destrucción del entorno del World Trade Center en Nueva York y graves daños en el Pentágono, en el Estado de Virginia.

El dramático episodio, que precedería a la guerra de Afganistán y a la adopción por el Gobierno estadounidense y sus aliados de la política denominada de Guerra contra el terrorismo, fue cometido por 19 miembros de la red yihadista Al-Qaeda, divididos en cuatro grupos de secuestradores.

El periodista Lázaro Barredo ahondó en que los aviones capturados eran domésticos, lo que además ponía en crisis todo el sistema de control norteamericano. También aludió a que el 11 de septiembre fue la primera vez, después de la guerra de 1812 cuando las tropas británicas entraron en Washington, que los líderes de ese país abandonaron la capital de la nación. Bush no voló a la Casa Blanca, sino a una base aérea, y fue hacia Nebraska. Por su parte, los líderes del Congreso estaban en un lugar seguro. Parecía que el gobierno federal estaba en caos.

Reynaldo Taladrid sumó al análisis que Bin Laden es un hombre procedente de una familia rica, que fue entrenado y trabajó con medios y métodos de la CIA contra el ejército soviético en Afganistán. “Una vez que pasó esa guerra, considera a cualquier norteamericano su enemigo”.

En esa emisión, Randy Alonso, director del programa, se detuvo en que Bruno Rodríguez Parrilla, embajador de Cuba en la ONU, les había hecho llegar un mensaje con la resolución adoptada por la Asamblea General, en la que se condenó enérgicamente estos viles actos y se pidió cooperación internacional para prevenir y erradicar los actos de terrorismo.

El director en aquel entonces del periódico Juventud Rebelde, Rogelio Polanco, precisó que nuestro país reaccionó de manera inmediata, con una posición clara, transparente y ética. “El director del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba informó al centro de vuelos de Miami que los 9 aeropuertos internacionales de la Isla estaban en disposición de ofrecerles todas las posibilidades que requerían. También se ofreció ayuda humanitaria o cualquier otra atención”.

Lázaro Barredo advirtió que para el mundo habrá situaciones de riesgo en función de la reacción de Estados Unidos. “Las tendencias políticas que se están esgrimiendo son chovinistas, se habla de establecer un nuevo orden internacional donde Estados Unidos puedan decidir unilateralmente lo que quiera hacer. El presidente Bush dijo que no distinguirá entre quienes hicieron los actos y los amparan. Están en una lucha monumental contra el bien y el mal, como la teoría de los 80 de los neoconservadores de Reagan”.

Por su parte, dijo, el Congreso reanudó su sesión y en tono severo dejó claro que Estados Unidos no tendrá compasión con quienes resulten responsables directa o indirectamente de los atentados en Nueva York y en Washington. Mientras, el 92 por ciento de los ciudadanos norteamericanos están reclamando acciones militares. “Sin embargo, ninguno de los problemas del mundo, ni el terrorismo, se debe resolver por la fuerza, porque violencia engendra violencia”.

En opinión de Reynaldo Taladrid, este execrable y abominable acto terrorista deja varias lecciones, entre ellas: “es importante no inventar más amenazas y centrarse en las reales,  hay que ver qué están sembrando las políticas de EE.UU. y sus aliados por el mundo, no deben inventar más métodos para guerras sucias, al final resultan contraproducentes; Cuba siente y condena el hecho, está conmovida y lo condena enérgicamente porque lo ha sufrido en 42 años con pequeños y grandes actos terroristas; además, deben juzgar y condenar a los verdaderos terroristas y no a los que combaten el terrorismo, lo digo porque hay Cinco cubanos que van a ser condenados en Miami por justamente combatir el terrorismo”.

El primer paso dado por EE.UU. en la llamada Guerra contra el terrorismo fue la invasión de Afganistán el 7 de octubre de 2001 por fuerzas de la OTAN y la Alianza del Norte con apoyo de las Naciones Unidas, ante la negativa del gobernante régimen talibán de entregar a Osama Bin Laden, que supuestamente se había refugiado en ese país.

El 13 de noviembre de 2001, la capital Kabul fue tomada por la Alianza del Norte y el gobierno quedó en manos de EE.UU./OTAN y la Alianza del Norte. Desde entonces Al Qaeda y los talibanes se han unido y reorganizado como guerrilla insurgente.

Se inició la guerra, a las 9 de la noche en Afganistán, y más que la guerra, el ataque contra Afganistán. Para Lázaro Barredo, se ha desatado una guerra de guerrillas extraña: se utilizaron 40 aviones, entre ellos aviones que realizan vuelos intercontinentales directos, se lanzaron elementos de demolición en seis ciudades afganas. En una segunda oleada, el poder del fuego fue mucho mayor. “Unos 25 civiles murieron a consecuencia de estos ataques, esto es uno de los principales aportes de la utilización de tantos medios, y el segundo aporte, que pasará a los anales del arte militar, es que cuando se acabaron los bombardeos, pasó un avión lanzando alimentos, medicinas y radios portátiles, para que los afganos puedan tener la información que domina Estados Unidos”.

El presidente Bush habló de que ninguna de las demandas que le hizo al régimen talibán habían sido satisfechas y “que ahora lo pagarán. Dijo que Estados Unidos era una nación pacífica, que ha aprendido súbitamente que en este mundo no hay paz”.

El segundo paso de la Guerra contra el terrorismo de EE.UU. fue la invasión de Iraq el 20 de marzo de 2003. Esta acción militar fue realizada por Estados Unidos y Gran Bretaña sin autorización de las Naciones Unidas. Además, España, Italia y otros países, se aliaron con EE.UU. en esta acción y enviaron ayuda humanitaria a la zona. Estados Unidos sostuvo que la invasión era indispensable debido a que Iraq poseía armas de destrucción masiva ocultas.

La invasión desencadenó una guerra, con cientos de muertos, y causó el derrocamiento el 9 de abril de 2003 del gobierno encabezado por Saddam Hussein. Una vez controlado el país, no se encontraron armas de destrucción masiva. Estados Unidos sostuvo entonces que la razón de la invasión se debía a que existían informaciones de los servicios de inteligencia que permitían suponer que Saddam Hussein mantenía relaciones secretas con Al-Qaeda.

Al día de hoy, las consecuencias continúan al haberse detonado una guerra civil sectaria “no declarada”, que tiene como consecuencia la muerte de más de 34 000 civiles (solamente en 2006, según la ONU) y según cifras de Acnur, hay 1,7 millones de iraquíes desplazados internamente y otros dos millones que han huido a países vecinos.

En la Mesa Redonda se abordaron los sucesos que transcurrieron las horas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos: donde a las 8:47 a.m.: el vuelo 11 de American se incrusta por completo en la Torre Norte del World Trade Center.

A las 9:03 a.m.: el vuelo 175 de United embiste la Torre Sur del World Trade Center.

Y 37 minutos más tarde el vuelo 77 de American se estrella contra el corazón del poderío norteamericano: el Pentágono.

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