Cuba: Un país de hombres y mujeres de ciencia y pensamiento (+ Video)

Fecha de emisión: 15 de enero de 2019

Por: Javiel Fernández Pérez

Fotos: Roberto Garaicoa

En ocasión de celebrarse el día de la ciencia cubana este 15 de enero tomando como referencia igual fecha del año 1960 cuando Fidel abrió un camino para la ciencia en el país ante miembros de la Sociedad Espeleológica de Cuba, científicos e investigadores de gran prestigio comparecieron este martes en la Mesa Redonda para dialogar sobre el presente, los retos y desafíos de la ciencia cubana.

Al inicio de la Mesa, el Dr. Agustín Lage Dávila, asesor del Grupo BioCubaFarma, académico de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba y autor del libro recién presentado La osadía de la ciencia, partió de la icónica frase de Fidel sobre el futuro de hombres de ciencia que debía tener Cuba para explicar la coherencia entre el pensamiento y la acción del Comandante en Jefe respecto a la ciencia.

Explicó que esa frase fue pronunciada el 15 de enero de 1960, un año antes de la campaña de alfabetización, cuando el país tenía un 25% de analfabetos y precisó que ahí está la primera enseñanza de Fidel: la ciencia no es para mañana, la ciencia es hoy.

El Doctor Agustín Lage recordó que Fidel concedió importancia a la ciencia a lo largo de la Revolución, por ejemplo, en el año 1990 comenzaba el período especial, la tarea era defender a Cuba y Fidel dijo en varias ocasiones que la independencia dependía de la tecnología y de la ciencia y que en algún momento la ciencia y las producciones de la ciencia debían ocupar el primer lugar de la economía nacional.

Comentó que las particularidades del sistema de ciencia cubano concebido por Fidel están en la centralidad de la ciencia, la importancia de desarrollar la ciencia desde las raíces mismas de la construcción social, sus vínculos con la soberanía nacional y la economía, preceptos con los que Fidel fue coherente al impulsar la creación de escuelas, universidades, la universalización de la enseñanza, la creación de más de 200 instituciones científicas, la creación de la Comisión de Energía Atómica, el polo científico, la UCI, BioCubaFarma, entre otras instituciones.

El Dr. Agustín Lage Dávila, asesor del Grupo BioCubaFarma, académico de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba y autor del libro recién presentado La osadía de la ciencia, partió de la icónica frase de Fidel sobre el futuro de hombres de ciencia que debía tener Cuba

Detalló que entre esos logros de la ciencia están el que hoy este sector agrupa unas 86 mil personas, 13 mil doctores universitarios, 50 universidades, 94 Centros Universitarios Municipales, 219 instituciones científicas y más de 1 millón de graduados universitarios.

Por su parte, el Dr. Luis Herrera Martínez, asesor del Grupo BioCubaFarma y académico de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, comentó sobre el esfuerzo de Cuba por la educación, la salud pública y la formación de personal altamente especializado en todos los sectores, bases para el desarrollo científico del país y la estructuración de un sistema que permite ejecutar desde la idea hasta la producción y la aplicación, de lo contrario, las ideas hubiesen terminado solo en publicaciones.

Explicó que la relevancia de la ciencia cubana está en la capacidad de integración, que no fue algo espontáneo, sino creado por el comandante a través del polo científico fundado en la década del 90 para el intercambio y una proyección de conjunto, iniciativas de investigación que han permitido que Cuba tenga la industria biotecnológica mejor establecida del tercer mundo.

Dijo que esta industria debe ser capaz de llegar de completar los procesos para que el desarrollo se revierta en el plano económico a nivel del país y que en este sentido falta mucho por hacer debido a la complejidad a nivel económico, las regulaciones existentes internacionalmente, eso motiva que seamos capaces de llevar a cabo una iniciativa en la solución de nuestros problemas y llevar adelante la ciencia. El reto más grande actualmente es de tipo económico, aparecen nuevas disciplinas y enfoques, de gran complejidad.

El Dr. Alberto Prieto Rozos, Profesor de Mérito de la Universidad de La Habana, recordó que Fidel hizo un aporte a las ciencias sociales el 10 de octubre de 1968 cuando dijo: “Ellos hubieran sido como nosotros, nosotros entonces hubiéramos sido como ellos”.

Explicó que Fidel abrió un espectro analítico dentro de las ciencias sociales y fue una lección de historia, ¿por qué se pensaba como se pensaba y cómo hemos llegado a pensar como se piensa hoy día?, eso se evidencia en la nueva Constitución a 150 años de la primera, la inquietud de ser cubano, de cómo estructurar la sociedad, de cómo pensamos, la enorme relación con las proporciones por lo vivido, por los anhelos, uno lucha por lo anhelado tanto por uno como por las generaciones precedentes, la subjetividad del ser humano, eso es lo que estudian las ciencias sociales, por qué sentimos como sentimos, por qué pensamos como pensamos.

Dr. Alberto Prieto Rozos, Profesor de Mérito de la Universidad de La Habana.

Precisó que la discusión colectiva de la Constitución ha sido maravillosa,  el cubano tiene una peculiaridad, cada cubano piensa que es el centro del mundo y eso es una obra de la Revolución, pero el diálogo, la discusión, muestran la vitalidad de la nacionalidad cubana, de la identidad cubana, cada vez se tiende más a la interrelación de las disciplinas, las mentalidades, las dificultades, los retos se explican en el conjunto de los estudios de las ciencias sociales.

Evocó que Fidel jamás eludió un tema, los temas más complejos los dialogaba y los simplificaba evitando el teoricismo y los términos intelectualoides, dialogaba de forma simplificada con el pueblo, eso daba confianza.

Por su parte, la Doctora María Felicia Díaz Sánchez, directora de investigación e investigadora de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, dijo que la ciencia cubana ha sido rigurosa, noble y revolucionaria y que los científicos han estado contextualizados en cada momento, las universidades han sembrado inteligencia pero han sembrado valores, el altruismo, la justeza, la sencillez, la humildad, eso forma parte de la idiosincrasia del científico cubano.

Doctora María Felicia Díaz Sánchez, directora de investigación e investigadora de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba

Explicó que en el caso de las ciencias agropecuarias, los logros de los últimos años radican en la diversificación de pastos y forrajes, razas genéticas, cultivos, alimento animal y que el reto más importante es lograr que esa ciencia impacte en el desarrollo económico y social del país, que sea autofinanciada la ciencia en Cuba, conexión eficaz y eficiente con el sector productivo, lograr ese desarrollo y esa batalla económica con los resultados concretos que pide el país en estos momentos.

Argumentó que los retos están en  reducir las importaciones, garantizar la seguridad alimentaria del pueblo, habrá interface entre las universidades y el sector productivo, mayor colaboración nacional e internacional, lograr más integración entre Educación Superior, Biotecnología y el Ministerio de la Agricultura, unirse para optimizar los recursos humanos y materiales, mejorar la infraestructura para introducir la ciencia básica y con visión de futuro.

Dr. Luis Herrera Martínez, asesor del Grupo BioCubaFarma y académico de mérito de la Academia de Ciencias de Cuba

Al cierre,  el Dr. Agustín Lage Dávila, concluyó que aunque vencer el período especial fue una victoria del pueblo cubano, de las batallas se ganen o se pierdan se sale con heridas, que también están en la ciencia. Explicó que artículo 21 de la nueva Constitución norma el trabajo y papel de la ciencia y los científicos dentro de la sociedad, corresponde a todos implementarlo adecuadamente, primero hay que crear las bases jurídicas para ello, el sector de ciencia y técnica tiene que crecer por delante de la economía, reforzar las conexiones de la ciencia con la economía, implementar la empresa estatal socialista de alta tecnología, una nueva figura del tejido empresarial cubano, desplegar el programa de informatización de la sociedad, que forme parte directamente del comercio exterior,  aplicar una estrategia de conexión económica con el mundo, utilizar más el poder de los centros universitarios municipales, incorporar indicadores de desempeño de la ciencia y la técnica y garantizar las conexiones de la ciencia con el resto del tejido social.

Concluyó con una frase expresada por Martí en el año 1890, dirigida fundamentalmente a los científicos más jóvenes: “La razón, si quiere guiar, tiene que entrar en la caballería”.

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